Cuidar el bolsillo y la salud es el primer lema para salir de compras al supermercado. Lo primero -básicamente- , es fundamental e incide directamente en el segundo paso. Las tentaciones que provoca caminar entre las góndolas puede ser determinante (en forma negativa) por varias cuestiones.

Las ofertas pueden ocasionar un gran beneficio en la cuenta final, pero lo primero que hay que observar es si el producto que se va a consumir justifica ahorrar unos pesos de más. Caer en los extremos no es recomendable, pero sí estar atento a la calidad de los alimentos que, por ser caros o baratos, no dejen de ser saludables.

Cuando se toma la compra del supermercado como un paseo, es donde aparecen las complicaciones.

Para abastecer la alacena de la mejor manera hay que tener en cuenta varios factores:

  • La hora en que se va al supermercado
  • La disposición que se tiene
  • La lista que se lleva.

Algunas recomendaciones

  • No ir a comprar en horarios en donde el hambre está más presente que nunca. Un claro ejemplo es antes del almuerzo.
  • Armar una lista con lo “estrictamente necesario y respetarla a la hora de ir eligiendo los productos”.
  • No tomar el supermercado como un shopping, ya que está organizado y preparado para que el público se tiente constantemente con productos que -sin pensar-, termina incorporando en la compra.
  • Intentar ir al supermercado una sola vez por semana.
  • Empezar la compra por el sector de limpieza y productos no perecederos y dejar para el final los productos refrigerados, así cuidamos la cadena de frío.
  • Leer las etiquetas de los productos para elegir la mejor opción.

Teniendo en cuenta estas pequeñas recomendaciones podremos elegir buenas opciones para llenar nuestra heladera.

Lic. María Victoria Forlizzi

Mat.546

E-mail: sabornaturalmza@gmail.com