Creo que tenía trece, mamá nos llevó de compras a mi hermana y a mí. Era la época en que Vitamina tenía los mejores pantalones de corderoy. Mi hermana, que siempre fue más despierta que yo, enseguida eligió el marrón, dejándome a mí la opción entre un verde musgo y un camel. Mamá vio mi cara de “yo también quiero el marrón” y enseguida me explicó lo lindo que le parecía el de color camel. Era otra vez la misma disputa de cuando eramos chicas y nos vestían iguales pero de distinto color, ella, la mayor siempre de rosa y yo con la versión en celeste (me pregunto como a nadie se le ocurrió que las segundas estaríamos más contentas con una versión en lila).
Pero ese día resultó estar a mi favor. Me fui feliz con mi pantalón de corderoy camel, que usaba siempre con las Adidas bordó y una camisa floreada de un algodón demasiado suave. Así pasé mi otoño del 97. Desde entonces, siempre vuelvo a ese color para vestirme durante esta estación, que aunque sea la que más alergia me da y me tenga estornudando todas las mañanas, es mi preferida.
Este otoño es el saco camel el protagonista de mi placard. Me gusta combinarlo con remeras rayadas y con los colores celeste y rojo.


Saco camel: Zara
Collar: Dolores Iguacel
Jeans: Levi´s
Bufanda: Zara hombres
Botas: Sarkany
