Surgido en el Reino Unido hace poco más de veinte años, el “Blue Monday”, vinculado a una campaña de marketing, carece de un día fijo. Su celebración está establecida para el tercer lunes de enero, fecha en la que se concentra la atención sobre el desánimo global

La fórmula para determinar el “peor día del año” fue diseñada por el psicólogo Cliff Arnall, quien combinó diversas variables del estado anímico en un cálculo matemático. El concepto fue difundido originalmente por la agencia de viajes Sky Travel, aunque la comunidad científica la cataloga hoy como una pseudociencia, tildando a la ecuación de carecer de sentido lógico.

Es fundamental contextualizar que esta teoría nació en el hemisferio norte, donde el crudo invierno, la falta de luz y las nevadas condicionan el ánimo y las actividades diarias; una realidad muy distinta a nuestro verano austral.

La falta de luz solar, los días más cortos y las temperaturas frías contribuyen a un estado de ánimo más bajo. La denominación “blue” hace referencia a la tristeza. También puede relacionarse con la palabra en inglés que significa “azul”, que refleja la sensación de frío y melancolía que caracteriza este período.

En segundo lugar, la acumulación de deudas después de las festividades navideñas también agrega un componente estresante al Blue monday. Muchas personas enfrentan el inicio del año con preocupaciones financieras, ya sea por los gastos excesivos durante las vacaciones o por los propósitos de gasto que no pudieron mantener. 

A pesar de la controversia en torno a la validez científica de la fórmula original, este día logró capturar la imaginación del público y aportó a un aumento en la conciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental en esta época del año.