Nadie tiene la piel perfecta. El único caso reportado hasta ahora es el de Blancanieves. El resto de nosotras sufre en mayor o menor medida de tono desparejo, brillos y/o zonas secas o imperfecciones, cortesía de los vaivenes hormonales. Es por eso que una base de maquillaje nos cambia, literalmente, la cara: un tono parejo y luminoso nos regala de inmediato un aspecto fresco, radiante y vivaz.
El look ultra natural pero “parejo” favorece por igual a todos los tipos de pieles y a chicas de todas las edades. Pero a veces no tenemos tiempo, o -en verano, sobre todo- no queremos aplicar tantos productos, ya que la base produce un efecto de aplanado de las facciones del que ya hemos hablado. Y exige polvos y rubores para recuperar los volúmenes del rostro. Por eso hoy comparto con ustedes algunos trucos para conseguir un efecto buena cara sin necesidad de recurrir a una base de maquillaje.
Las cremas hidratantes con color son una buena opción en estos casos, aunque mejor aun es fabricar la propia en casa. ¿Cómo?
Simplemente mezclando una crema hidratante liviana con un poco de base de maquillaje. Así podemos regular a gusto el tono y la textura del producto, y crear la opción personalizada que mejor se adapte a nuestro tipo de piel. ¿Más ventajas? Es una forma ideal de aprovechar esas cremas hidratantes que no nos gustaron del todo y fuimos dejando de lado. Sí, esas que solemos terminar regalando: prepárense para las quejas de amigas y parientes.
