Tan importante como diseñar la boca o evitar que el color desaparezca o se expanda con el paso de las horas, es saber encontrar el tono de rojo perfecto para nosotras. Este icónico labial no es fácil, pero aprender a conocerlo y amarlo rinde sus frutos. Pocas señas particulares tan rotundas y poderosas como una boca carmín, pocos tonos tan elegantes y tan audaces al mismo tiempo. Sé que muchas le temen o encuentran el tono muy contrastante con el de su piel. Pero no hay nada que temer si encontramos el tono justo para nosotras. Pasen y vean cómo las que tenemos un pequeño arsenal de labiales rojos no estamos locas (del todo!).

Los tonos rojos pueden tener un subtono azulado o naranja. El primero es el ideal para las pieles más claras, y el segundo para las pieles morenas. La gama de los naranjas abarca desde los corales hasta los casi bordós, y los azulados, por su parte, generan un favorecedor efecto de dientes más blancos. Como las pieles más claras suelen tener matices rosados, un rosa intenso casi rojo es la opción ideal para empezar a animarse con el labial de las divas de Hollywood. Para las morochas, un coral suave cumple a la perfección la misma función “alentadora”. Lo mismo sucede con los tonos mate: un rojo brillante puede resultarle muy cargado a quien recién está acostumbrándose a usar este tipo de labial, pero la versión mate siempre se verá discreta, simple y elegante.
Aquí, Ava Gardner con un rojo ideal para morenas:

Y por último tenemos a su majestad, el Rojo con mayúsculas, puro, sin matices ni subtonos de otro color. El que usaban Marilyn y Rita Hayworth. El que nos queda bien a todas. Yo tengo algunos labiales de alta gama, pero siento debilidad por las líneas de perfumería antiguas, sencillas, que sacaba del botiquín de mi abuela para jugar. Esas que llaman al tono simplemente “rojo”, sin agregados innecesarios. Esas que acompañaron a las bocas que empezaban a darse su lugar, a hacerse notar, a ser protagonistas, a dejar en claro que tenían mucho para decir.

¿Cómo no animarse al rojo?
