Un grupo de astrónomos aseguró haber detectado señales de radio con un desplazamiento Doppler tras las detección del pulso “enigmático”, que coincide con la órbita del cometa interestelar 3I/ATLAS. De acuerdo a las teorías, el objeto podría estar reaccionando a las ondas de los propios radares o enviando señales a su punto de partida. Hasta el momento, no se ha encontrado evidencia comprobable que confirme la existencia de una “señal inteligente”.
Sin embargo, a pesar de la débil intensidad, muestran un patrón constante que ha sido interpretado por los analistas como “una posible forma de comunicación”.
Por su parte, el ala más conservadora de la comunidad científica sostiene que “estos supuestos pulsos, podrían ser el resultado de interferencias naturales o o errores de medición”.
Su trayectoria hiperbólica, la tenue cola que lo acompaña y su composición rica en hielo apuntan a un origen en las regiones más lejanas del cosmos. Así lo han señalado medios científicos como Sky at Night Magazine y Planetary Society, basándose en investigaciones revisadas por pares.
El cometa 3I/ATLAS ha sido descrito por los astrofísicos como un “viajero milenario”, que podría haberse originado en los albores de la Vía Láctea, posiblemente en el disco grueso galáctico donde residen las estrellas más antiguas.
Una de sus características, según los cálculos de los especialistas, es que el núcleo del cometa tendría un diámetro superior a las 3,1 millas, es decir, unos 5 kilómetros.
Si bien su trayectoria lo alinea con el llamado “disco delgado” de la Vía Láctea, una región rica en estrellas jóvenes, todo apunta a que podría haberse originado en la frontera entre ese disco y el “disco grueso”, que alberga cuerpos mucho más antiguos y pobres en metales. La edad estimada del cometa: unos 10.000 millones de años. Es decir, más del doble que nuestro Sol.
Esto lo convierte en el más grande de los tres objetos interestelares provenientes del exterior del Sistema Solar.

Para los astrónomos, cada nuevo objeto interestelar es una rareza y una oportunidad única para comprender los orígenes del Universo. Como señalan los expertos, 3I/ATLAS podría contener pistas sobre los materiales que dieron lugar a la vida, y su análisis abre una nueva etapa en el estudio de los viajeros cósmicos que cruzan el espacio entre las estrellas.
El cometa 3I/ATLAS fue descubierto el pasado 1 de julio mediante el sistema de sondeo ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), ubicado en Chile. A diferencia de los cometas comunes, no pertenece al sistema solar, sino que se formó alrededor de otra estrella en la galaxia y viaja a través del espacio interestelar.
Según los datos recopilados, no se acercará a menos de 270 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que no representa ningún riesgo. Su carácter ajeno al sistema solar lo convierte, sin embargo, en un objeto de enorme interés científico.
Una cápsula del tiempo cósmica
El 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar descubierto, tras ‘Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Estos cuerpos son considerados auténticas “cápsulas del tiempo” porque conservan materiales primordiales de otros sistemas planetarios, formados hace más de 4.500 millones de años.
Con información de CITIC / Universidad de A Coruña / Sky at Night Magazine / Planetary Society
