El pasado viernes, en el Teatro Julio Quintanilla, se llevó a cabo el show Viajes Sonoros. Bailaron y tocaron las castañuelas Florencia Fourcade (Argentina), Fabiana Borges (Brasil) y Scarlett Pazmiño (Ecuador). La música en vivo estuvo a cargo del Ensamble de Cámara Ludwig Project y acompañó el Ballet Juvenil de la Escuela de Danzas Elina Molina Estrella. La supervisión general estuvo a cargo de Marisa Romero.

Este espectáculo se propuso como una actividad artística en adhesión al Mes de la Hispanidad, celebrado en octubre en todo el mundo. El Consulado General de España en Mendoza y la Asociación Internacional de Castañuelas Castamusic —sede central— Sevilla, España, apoyaron este show, que rindió un homenaje a los lazos de la herencia hispánica, desde la profundidad del arte clásico hasta la emoción del folclore.

El show

La apertura estuvo a cargo del Ballet Juvenil de la Escuela de Danzas Elina Molina Estrella, dirigido por Florencia Fourcade. Fue una acertada puesta en escena porque las chicas —con los clásicos y blancos tutús— impregnaron la sala de pureza e inocencia cual angelicales, etéreos y nobles personajes en escena.

La brasileña Fabiana Borges abrió el set internacional y dio a conocer a la audiencia el pulso, devenir y concepto del espectáculo propuesto. La sutileza, gracia y simpatía de la bailarina y concertista de castañuelas fueron acompañadas por la gran precisión en su toque y desplazamiento sobre el escenario.

Scarlett Pazmiño —la artista ecuatoriana— impresionó con su firmeza, postura y actitud (pasaría perfectamente por nativa española). La fuerza y el ataque con que ejecuta las castañuelas se sintieron en la sala. Su sonido —más grave que el de otras intérpretes— llamó la atención, además, por la precisión rítmica de las figuras musicales. Acompañó su ejecución con un baile, potente, sin fisuras. Es una artista muy completa.

Respecto de Florencia Fourcade —la anfitriona local, galardonada con el Primer Premio en la categoría Concierto del III Concurso Internacional de Castañuelas, realizado en Madrid, en 2025—, su altura, elegancia y actitud (mirando firmemente al público), fueron distintivos a lo largo de su actuación. Tiene un toque suave, enérgico por momentos, y utiliza seguido la técnica del choque de castañuelas entre sí y contra su cuerpo.

Cada una de las bailaoras realizó tres performances, con acertados cambios de vestuario, muy elegantes todos. Fue la Fourcade quien marcó diferencias en los vestidos al interpretar una de las clásicas composiciones de Astor Piazzolla: Libertango. La concertista de castañuelas mostró un atuendo muy de arrabal, que coincidía con el sentir de la obra del eximio músico marplatense que llevó el tango al mundo.

La música

El espectáculo estuvo bien programado, ya que las concertistas-bailaoras se turnaban y, entretanto, la cantante lírica Jimena Semiz interpretaba con soltura y seguridad los variados estilos musicales que abordó.

El Ensamble de Cámara Ludwig Project —dirigido por Miguel Ángel Cotignola— estuvo integrado en violines por Arkadi Gologorski y Miguel Ángel Cotignola; en viola, Carmen Saraví; en el cello, Nikolay Grozdev y, piano, David Gologorski. El grupo sonó muy a tempo, apoyando sólidamente la figuración de las castañuelas y sosteniendo el baile y a la cantante.

El cierre fue muy emotivo ya que, poco a poco, fue creciendo la emoción con el ingreso de todos los artistas, incluido el ballet inicial —con otro atuendo— para la gran despedida.

Lo que se escuchó

Danza del Cisne, Vals del Emperador (Strauss), Danza Húngara N°5 (Brahms), Czardas (V. Monti), La Traviata (fragmento), El Aguacate (Ecuador), O gato e o canário (choro, Brasil), Libertango (A. Piazzolla), Manojito de claveles, Habanera, Pasodoble, te quiero, El Gato Montés, La Zarzamora, La Boda de Luis Alonso (Giménez) y Granada.