Este viernes, a las 19.30, será el lanzamiento del nuevo libro de poemas, “Por qué matar la poesía” (Ediciones En Danza), de Melissa Carrasco, en la sede de La Bancaria (España 1234, Ciudad), con entrada libre y gratuita.
La presentación estará a cargo de Gabriela Nafissi y Sergio Morán. Habrá también lecturas de Vera Jereb, Natalia Flores y Sandra Flores Ruminot y una exposición de obras pictóricas de Mariela Herrera. El encuentro se amenizará con la música de Bianca B. Pereyra y Melissa Carrasco, la autora del libro, presentará un monólogo.
Sobre Melissa
Melissa Carrasco nació en Chile, pero reside hace 10 años en Mendoza. Es poeta, performer, dicta talleres de poesía y edición y dirige una editorial independiente, Fractura Ediciones, dedicada a publicar poesía contemporánea desde el 2017. Es profesora de Lengua y Literatura y licenciada en Educación por la Universidad estatal de Temuco, de Chile.

Como escritora, ha obtenido varios reconocimientos por su obra. Recibió mención honorífica en el Certamen Vendimia de Poesía de Mendoza en el 2018 por su libro La teta negada. También fue distinguida con la Beca de Formadores del Fondo Nacional de las Artes en el 2019 y el 2021 y con la Beca de Creación en el 2022.
En el ámbito de las artes teatrales y performáticas, obtuvo junto con Sandra Flores Ruminot y Nicolás Perrone el subsidio del Fondo Provincial de las Artes en 2023 para la realización de la puesta en escena de la obra “Cariño Malo”.
Además de su participación en múltiples antologías, ha publicado “Las Plantas” (2016, edición de autora y 2020 por Dendro Ediciones, Perú), “La teta negada” (2019, Ediciones Culturales Mendoza, y 2020 por Fractura Ediciones), “La última cena de los desempleados” (2020, Histeria Editorial, Valparaíso, Chile).

Ha participado con poesía y performance en distintos festivales de poesía en Argentina y Chile. Trabaja en el movimiento cultural Indeseables/ Poesía Itinerante y participa de Colectiva PAP. Es parte de la organización del Contrafestival Internacional de literatura y otras artes. Colabora desde la gestión cultural en la Asamblea de Trabajadorxs de la literatura de Mendoza.
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La poeta accedió a charlar con este diario sobre su obra y nos adelantó uno de los poemas para compartir con los lectores.
¿Qué temas aborda este nuevo poemario?
El libro es metapoético, aborda todo lo referente al oficio de escribir poesía. A qué conflictos me enfrento al escribir poesía. Hay un poeta que dijo que ” la poesía es el género en donde se inscriben los libros que no se venden”. Le encuentro cierta razón, es el más marginal, el menos popular, y creo que tiene que ver con el carácter reflexivo de la poesía, con esta pausa que instala. En estos tiempos vertiginosos no están dadas las condiciones para eso, pero aún así miro con ternura el trabajo de los poetas, que seguimos adelante… a pesar del desencanto de saber que la poesía no nos salvará de nada. Puede sostenernos de a ratos y también soltarnos la mano pero quizás ni siquiera advierte nuestra existencia, no sume en la soledad pero seguimos desde el amor y la admiración por esa que nos ignora, seguimos escribiendo poesía. Lo hacemos como una actividad esencial, humana, de conexión y de creación de pensamiento.
¿Qué relación hay entre esta obra y tus textos anteriores?
Creo que hay una víspera de este trabajo en un capítulo de La teta negada, mis poemas del 2018, el apartado que se llama “Tronos de papel”, que trabaja el oficio poético, la palabra, el trabajo desde lo simbólico y lo material. Acá está expandido y trabajado desde distintos ángulos, algunos más teóricos, otros más simbólicos o prácticos, afianzados a la experiencia y a la historicidad de quienes escriben poesía. También desde una postura política: desde dónde se ubica uno para escribir, dónde pone el foco y dónde pone el ojo.
¿Qué lecturas o influencias reconocés en tu obra?
Por mis orígenes, pero también por un deseo que se mantiene en el tiempo, leo mucha poesía chilena. Me sigue atrapando la poesía de Elvira Hernández, Stella Díaz Varín, Cecilia Vicuña, Vicente Huidobro, y Enrique Lihn, entre otros, que han sido parte importante de mi estudio y desarrollo en la poesía. En cuanto a influencias: soy muy mala para encontrar referencias y correspondencias en mi poesía, quizá alguien desde afuera pueda decir algo al respecto. Sí creo que la obra se hace con pensamiento, con las lecturas que tenemos, pero con mucho más que eso, entran al juego los procesos personales, el contexto sociopolítico, todo aquello que nos desestabiliza halla refugio en la obra y toma asiento o se toma el fondo, como un sedimento.
POEMA:
hubo ánimo de escribir el poema universal
ese que nombrara a todas todas las cosas
y no dejara fuera la habitación de la araña
ni el color de ninguna gotera
hubo ánimo de escribir el poema universal
pero saltaron los cachivaches de la memoria
se nubló un poco la cosa de una nube clara
superpuesta sobre otra como un lente
hubo ánimo de escribir el poema universal
dijimos hágase el poema
y el poema nos cagó encima
hubo ánimo de escribir el poema universal
un poema que
un poema que
atravesara todas las formas del amor
el fuego de los deshielos
hubo ánimo de escribir el poema universal
uno redondito rechoncho sobrealimentado
la mejor versión del fin de los tiempos
el centro de la torta
el chiche que acompañaría nuestro apellido
una vez muertos
que hablaría de nuestra profundidad
y los pozos donde bajamos baldes
hacia ningún agua
un poema que se desvistiera lento igual
que el corazón de la cebolla

En el siguiente enlace podés realizar una descarga gratuita del primer libro “Las Plantas”, de Melissa Carrasco
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