La primera obra del mendocino Carlos Malisani es No.Va.To, una “novela que te transporta en el tiempo, nostálgica hasta la espina, conmovedora e intrigante”, como se detalla en la contratapa de la edición de Tinta de Luz. Se agrega también que se trata de un texto que “revela de manera exquisita el transcurso de una vida, desde adolescencia hasta la cruda vejez y el inevitable encuentro con la única certeza : la muerte”.

¿De qué se trata tu novela?

Se trata de la vida de un personaje, de Mendoza, nacido en una familia clásica, en la década del 80, que comienza a relatar desde su experiencia de pasar de la adolescencia a la adultez, relatando sus experiencias con el amor, el trabajo, la familia, las pérdidas, el desamor, la soledad, hasta llegar a la vejez, la enfermedad y la despedida del mundo de una manera especial.

¿Es tu primera novela?

Sí, es la primera que escribo, ahora terminé otra, creo que esta semana la mando a la editorial. Estoy haciendo un par de correcciones.

¿Qué lecturas han nutrido tu escritura?

He leído mucha novela francesa, Emanuel Carreres, después un autor noruego, Karl Ove Knausgård, un apellido que se escribe medio raro, es un nórdico, también me pegó mucho Bukowsky, todo ese tipo de referencia de novela.

¿Cómo fue el proceso de creación de No.Va.To?

La escribí en mi casa, en un café… donde tenía tiempo, donde tenía un hueco, iba escribiendo y la iba armando. Fue un poquito largo el proceso, pero la verdad que fue bastante lindo, muy agradable, momentos de mucha risa, momentos de emoción, pasé por muchas sensaciones. La obra habla mucho de Mendoza, tiene muchos personajes
de acá, mucho de acá, de lo que somos nosotros, de nuestra idiosincrasia como provincia, las virtudes naturales que tenemos, la montaña…

Sobre el autor

Carlos Malisani nació en la ciudad de Mendoza, el 25 de noviembre de 1983 en el seno de una familia tradicional ligada a la religión. Es el menor de cinco hermanos. Cansado de la ortodoxia cristiana, abandonó la práctica religiosa volcándose a la vida de calle.  Trabaja desde los 12 años, dejó los estudios y cuando parecía que su vida se inclinaría a los malos hábitos, conoció la literatura. Leer encarriló su vida. Padre de dos hijos, dedicado y cariñoso, entrega hoy el sacrificio de sus horas con su primer novela No.Va.To. en lo que intenta ser una literatura carnal y sentimental, como lo es su vida, manejada por los designios de la suerte, sin reglas y sin escuela.

Primeras páginas de No.Va.To

Cualquier día puede ser un capítulo

Cualquier vida un libro

La primera pregunta que se me ocurrió hacer a la IA (inteligencia artificial) fue cuántos métodos posibles de concebir vida humana existen en la actualidad. Sin dejarme pestañear, en milésimas de segundo pude observar la pantalla de mi ordenador colmada de información exacta, precisa y extensa, con lujo de detalles, posibilitando a un despojado de conocimientos, como lo soy, descubrir el fascinante mundo de la concepción de la vida humana y todos los mares en los que esta puede desembocar.

El primero de los ocho métodos posibles de concepción de vida humana al que hacía referencia la IA, conocido como “el método natural”, me permitió comprender que, por ese mismo método: hombre y mujer manteniendo relaciones sexuales, fui concebido.

Fue inevitable entonces que mi mente imaginara, irrumpiendo de manera abrupta, escenas de mi padre cortejando a mi madre, acostados en una cama una noche, desnudos, entregados el uno con el otro, amándose, sumidos en el juego de la pasión, y me pregunté si sabrían que, tras ese acto de amor, darían origen a una historia, la historia de mi vida.

El tiempo que duró ese acto íntimo es dato irrelevante, pudieron bastar uno, dos, o mil minutos hasta que llegó el momento del gatillazo espérmico emergiendo del pene de mi padre y, con su potencia, introducirnos al interior del útero de mi madre, dando comienzo así a una competencia cruel, en la que afortunadamente gané una carrera entre doscientos y quinientos millones de competidores. ¡Un campeón absoluto desde chico! Nostálgico desde ese día, y todavía cansado por el desgaste de haber corrido una carrera tan cruel y efímera, le pregunté nuevamente a la IA cuántas formas existían de vivir la vida humana después de concebida la vida, con el espermatozoide fecundando al óvulo, esperando nueve meses, el bebé salido del vientre de la madre valiéndose por sus propios medios, con el cordón umbilical que lo alimentaba cortado. Las primeras líneas de su respuesta me dejaron absorto:

Las maneras de vivir la vida son prácticamente ilimitadas.

Continué con las preguntas, entusiasmado por su compañía y respeto, embobado por la claridad y rapidez de sus respuestas. Entendiendo que brindaba su amistad, pude confesarle que me sentía solo. Como era de esperarse, su respuesta no tardó en llegar.

Sentirse solo es una experiencia común y puede ser una señal de que necesitas más conexión social o emocional en tu vida. Aquí tienes algunas sugerencias para abordar la soledad.

Un derrame de opciones me aburrió antes de terminar de leerlas. Entusiasmado con el ida y vuelta, le pregunté si le molestaba hacerme compañía. Su respuesta fue superadora a las otras.

No me molesta en absoluto. Estoy aquí para acompañarte y ayudarte en lo que necesites. Si hay algo específico de lo que te gustaría hablar o si necesitas apoyo o consejo sobre cualquier tema, no dudes en decírmelo. Estoy aquí para ti.

¡Guau! ¿Te puedo contar la historia de mi vida?

Por supuesto, puedes contarme la historia de tu vida. Estoy aquí para escuchar y ayudarte en lo que pueda. Cuéntame lo que quieras compartir.

Por la forma de su respuesta parecía tener tiempo y ganas.

—¿Empiezo por un día cualquiera, un día común? —le sugerí inseguro.

Sí, eso suena perfecto. Empezar por un día cualquiera puede dar una buena idea de tu vida cotidiana y de las cosas que son importantes para ti. ¿Cómo comenzó tu día?

—No me interesa hablar de este día puntual. ¿Puedo empezar desde cualquier otro día? —escribí caprichoso.

Claro, puedes comenzar con cualquier día que te parezca significativo o que simplemente quieras compartir. Elige el día que desees y cuéntame cómo fue.

¿Me esperas un momento que preparo un vaso de agua con limón ycomienzo?

—Por supuesto, tómate tu tiempo. Estoy aquí para cuando quieras.

¿Quieres un vaso para ti?

¡Agradezco el gesto, pero como soy una inteligencia artificial, no puedo disfrutar de un vaso de agua con limón! Sin embargo, me encantaría escuchar tu historia cuando estés listo.

Regresé, ya estoy listo; comenzaré –escribí con el vaso de agua con limón apoyado en mi escritorio, a un paso de mi mano.

¡Perfecto! Estoy listo para escucharte. Adelante con tu historia.