“El presente siempre se define por lo que fuiste e hiciste en el pasado“, comenzó Marcelo Zoloa, en la entrevista que concedió a El Sol. El músico habló de su nuevo disco y del video de la canción homónima de su nuevo trabajo. También reflexionó sobre los músicos que lo influenciaron, los nuevos shows y proyectos.
El tema La balada del desierto y la montaña cuenta con más de 140.000 reproducciones en YouTube y fue filmado en el desierto de Los Altos Limpios, Lavalle.
Zoloa se presentará este sábado con su banda completa para lanzar su nuevo disco: La balada del desierto y la montaña. Será en la Chachingo, Videla Aranda 7108, Maipú. Lo hará con su banda completa en la Feria Andina, con distintas participaciones de reconocidas marcas de cervezas, una feria de diseño y El Club del Vinilo. Habrá intercambios de CD y vinilos difíciles de conseguir. Comenzará a las 19. La entrada es libre y gratuita.
La balada del desierto y la montaña, su segundo disco solista, lanzado en marzo de 2023, le trajo muchísimas satisfacciones debido a las muchas presentaciones que tuvo, casi todos los fines de semana, en el país.
Artista prolífico, productor artístico también, destaca en este trabajo por haber producido el disco de una artista emergente en el cual participaron el saxofonista Sergio Dawi (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) y José Bitar (saxofonista de Bela Lugosi), entre otros. Su banda estable, que lo acompaña desde que comenzó su aventura solista, está integrada por Juan Pablo Dalla Torre, batería; Matías San Martín, bajo; Guillermo Ostropolsky, teclados; Cristian Puebla, guitarra y Juan Pablo Bruno en saxo.

Su carrera solista comenzó por la necesidad de expresarse en 2020 con el intimista y cancionero primer disco llamado Triángulo –época de confinamiento e introspección– y, desde ese momento, surgieron canciones privadas que reflejan ciento por ciento su particular retórica, a esta altura, una marca de Zoloa.
Los héroes
“Con la pandemia, uno se tuvo que recluir, hacer canciones y enfrentarse a sus propios demonios y ángeles, dejando que, muchas veces, ganaran unos, y en otras oportunidades, los otros”, afirmó el músico.
La situación lo motivó a componer material totalmente personal, con la música folk que siempre escuchó y que no podía encajar en el estilo Bela Lugosi, cuyo material es, básicamente, un rock más aguerrido.
La oportunidad le permitió acercarse más a la poesía y que pudiera citar a Nick Drake, sin ningún pudor, además de que no le importara demasiado, no sólo que su público no conociera a ese músico británico, sino que el hecho artístico se imponía sobre el hecho de que si el disco se vendía o tenía reproducciones en las plataformas de streaming. Eso no era relevante, el punto era encontrar la poesía dispersa en su cabeza y ponerle melodías.
La nueva propuesta lo liberó musicalmente, ya que, durante 30 años, se presentó con una banda muy conocida y enfrentó el pudor y miedo de que su nombre saliera solo y tener que defender sus nuevas canciones, que terminaron imponiéndose por sí solas.
Respecto de su público, hay seguidores de Bela Lugosi y hay quienes lo conocieron en su etapa solista. El músico afirmó que le importa expresar letras que lo sobrevivan, ya que, si tuviera que mirar hacia atrás diez años, pueda decir: “Sentir lo que represento en ese momento, más allá de ir explícitamente hacia la canción que ‘la pegue’”.
Insistió en que le preocupa ser honesto con su arte (se juzga cruelmente en esa pretensión) y de este modo, calificó a Bela Lugosi como una agrupación honesta, hecho que se hace extensivo en su proyecto solista.
Zoloa se puso existencial: “No vamos a durar mucho en esta vida, somos bastante efímeros en la línea del tiempo, casi nada, absolutamente, por lo que tenés que hacer tu trabajo de la manera más digna y que eso pueda cambiar algunas cabezas, creo aún en que la música y la poesía puedan cambiar cosas de tu vida”.
Con relación a su amistad con muchos músicos de Buenos Aires, en especial con los ex Sumo, confió que era inevitable que sucediera debido a que Bela Lugosi surgió por la influencia de la banda de Luca Prodan. Se refiere a que, gracias a su trabajo solista, pudo abrirle un show a Skay Beilinson, quien era su héroe cuando Marcelo comenzó a tocar la guitarra, pasando horas sacando sus solos.
También compartió escenario con Ariel Minimal, cantante de Pez, y nombró a Mark Lanegan como alguien cuya expresión musical fue lo último que le voló la cabeza.
Habló de la importancia de educar al talento, que esa luz se alimente y se agrande, y que se debe ser cuidadoso de sus nutrientes para que siga expresándose con honestidad. Por eso, afirmó que esperar la inmediatez del éxito lleva a cometer errores y el precio es demasiado caro para llevar esa mochila a cuestas.
Con respecto a sus discos, los graba y produce en Vade Records, un estudio en Ramos Mejía, Buenos Aires, cuyo dueño es Héctor Camaño, muy amigo de Marcelo y coproductor de sus canciones solistas y de algunos discos de los Bela.
Marcelo sigue presentándose con el material de La balada del desierto y la montaña, (la canción Un poco de lluvia ha sido postulada para los premios Gardel 2024. La edición de un nuevo disco totalmente instrumental, basado en la práctica del Tai Chi, contará con la participación de Daniel Carniello en teclados, Quique Öesch en percusiones, Sumiko en cítara y Héctor Camaño en cello.

Eduardo Saldena (eduardo.saldena@elsol.com.ar)

