Este viernes 11 de julio a las 19 se presentará la colección de cuentos “La mosca en la tela de araña” (EDEL Ediciones), de Gabriela Savietto, en el Chalet de Bassi (Cervantes 1795, Godoy Cruz). Durante el evento. habrá un brindis de honor, una intervención artística y firma de ejemplares. La entrada es libre y gratuita.
Acerca de la obra, Alejandro Grigor comenta desde el prólogo: “Eros y Thanos se hacen carne en el sentir, ver, oler mientras leemos, la sensación de nudo en el estómago y la prisa por correr entre las letras para llegar al desenlace y saber… saber que sus personajes son arquetipos de alter egos sangrantes en nosotros”.
Omar Ochi, editor y director de EDEL, el sello editor mendocino, señala: ‘‘La mosca en la tela de araña es la primera publicación de Gabriela Savietto. Se trata de una colección de doce cuentos en los que lo real, lo fantástico y lo cotidiano se entreveran para narrar el terror y el juego de poder en que un personaje puede ser la araña, la mosca e, incluso, la tela, pues destaco esas construcciones sutiles y sencillas de Gabriela: una prosa bien trabajada, accesible, coloquial por momentos, y también con giros interesantes que nos hacen parte del tejido”.
Sobre la autora
Gabriela F. Savietto nació en Maipú, Mendoza, en 1977. Descubrió su vocación literaria tempranamente, aunque comenzó a desarrollarla con oficio a los treinta y cinco años. Desde entonces, ha ganado varias convocatorias, recibido menciones especiales en narrativa a nivel latinoamericano, ha publicado en antologías de autores nacionales y regionales. Se define como cuentista y narradora, aunque es también poeta y se mueve con soltura en el mundo de la literatura transmedia, con diversos formatos y narrativas. Su oda “Estás triste, Silencio”, homenaje a Liliana Bodoc a través de sus personajes, ha sido presentada en escena en Feria del Libro de Mendoza en 2018 y en la entrega de Premios Proarte Maipú en 2019. Fue jurado del Certamen Literario Vendimia en los años 2022 y 2023.

Dos cuentos de la obra
FANTASMAS
Tengo un taller en uno de los cuartos de mi casa. Trabajo ahí de mediodía a medianoche, de domingos a jueves. De medianoche hasta las seis, duermo. Y de las seis al mediodía ando por otros sectores. Los viernes estoy bastante en la cocina. Hago pan para toda la semana y cocino para el sábado porque el sábado no me gusta hacer nada. Después me baño, me trenzo el pelo y me visto de blanco. Pongo la mesa, prendo las velas, sirvo el vino, como el pan y ceno. A veces sola. Rectifico. Nunca sola.
Cada viernes por la noche la casa está concurrida de algunos fantasmas que tienen ganas de comer. Ellos me cuentan sus historias para que, en el taller, yo les devuelva la vida. A veces no tengo ganas de fantasmas y agarro un pan, una botella, armo una vianda y me voy a cenar a la casa de Fernando, donde el fantasma soy yo. A veces me quedo a dormir y me levanto pensando si fue un sueño, si los fantasmas ya no volverán. Me tomo unos mates en el jardín y le pregunto al nogal cuántos frutos tiene pensado reservarme ese año. Él sabe que me gustan las nueces y también sabe que los viernes me visitan fantasmas que me cuentan historias que a veces yo le cuento. Él fue el que me dijo que los fantasmas me visitaban para que les devolviera la vida, o una vida cualquiera, otra vida. Hicimos un pacto. Yo le cuento las historias que me cuentan los fantasmas y él me convida nueces. Fernando no sabe. Quizás él también hizo un pacto con el nogal. No hemos hablado de eso. Fernando no viene a mi casa, quizá sabe de los fantasmas y tiene miedo. No hemos hablado tampoco de eso aunque sé que algunas cosas le asustan. De eso sí hemos hablado y por eso no le cuento mucho. Quizá no viene a la casa por miedo a que yo piense que es un fantasma más. Quizá tiene miedo de darse cuenta de que yo no soy el fantasma que lo acompaña a cenar y le cuenta historias, como hacen los fantasmas conmigo. Con Fernando también hice un pacto, de eso no puedo contar nada porque de eso se trata el pacto.
Es viernes de luna llena. No han venido los fantasmas, no voy a ir a la casa de Fernando, tengo miedo de que no esté. Me voy a ir al cine, porque tengo miedo de que venga y me encuentre.
Así se nos han pasado los años, cada viernes desde que hicimos el pacto. No nos vemos, por miedo a encontrarnos fantasmeando.
GAME OVER
Anoche soñé que despertaba como me dormí, pero todo era distinto, raro. Me levanté y estaba amaneciendo. El silencio era cerrado, los pasos hacían eco. Vacío. Intenté poner el agua para un mate. No había gas. Tomé una taza para calentar agua en el microondas. No salía agua. Abro la heladera para beberme un trago de leche. Estaba tibia. Agarro el control remoto para ver qué ha pasado. Pero no había electricidad. Busqué la cajita de emergencia por temblores, le puse las pilas a la radio, nada. Ruidos de interferencia. Tomé el celular, se había quedado sin batería. Casi intuitivamente intenté usar el teléfono fijo, no había tono. Salí a la calle, los árboles estaban talados, había una nube de quema en el aire. Nadie en la calle. Silencio sepulcral. La perra se había quedado muda porque ladraba y no se escuchaba. La gata había desaparecido. Golpeé las puertas de los vecinos, del de al lado, del de más allá, del de la esquina, y de la otra cuadra, y más allá. Nadie abría. No había pájaros ni hormigas ni moscas. Nada volaba en la bruma. El sonido se perdía. Sólo podía escuchar el latido acelerado de mi corazón al lado de mi oído. Seguí caminando y vi una cortina que se corrió, me apuré a ver y apareció una mujer pálida que me hacía señas para que me fuera. Seguí caminando hasta la Avenida, por la calle, que parecía un bosque lúgubre. Vi un colectivo que estaba parado, vacío, con los vidrios trizados, en forma de telaraña, sobre la superficie de la chapa tenía una capa de polvo húmedo, como una especie de ceniza caída sobre el rocío. Me subí, intenté encenderlo. Nada. Miré hacia adelante, en el parabrisas teñido por la bruma, alguien había escrito: GAME OVER.
Para agendar
Presentación de “La mosca en la tela de araña” de Gabriela Savietto
Fecha: viernes 11 de julio.
Hora: a las 19.
Lugar: Chalet de Bassi- Casa Villa Adelina (Cervantes 1795, Godoy Cruz).
Entrada libre y gratuita.
