¿Quién puede resistirse a la poesía de Federico? Nadie puede. Por eso este espectáculo promete a quien lo vivencie una transformación, un bálsamo, un momento sublime. Jorge Zubiria (recitado) y Nino Bonoldi (música) presentan una función poético-musical a partir de los poemas de Federico García Lorca y las canciones de cantautores como Chico César, Silvio Rodríguez, Jorge Drexler o Lisandro Aristimuño, que se entraman hasta lograr lo que ellos llaman “un clima espiritual” bellísimo e inédito.

Durante varias funciones en diversos espacios culturales de Mendoza (Partichela, el Teatro Leonardo Favio, Brunhild y Aristóbula casa de arte), los artistas despliegan la magia de este espectáculo con más de 13 años de trayectoria.

El Sol conversó con Jorge Zubiria acerca de la propuesta.

¿Cómo surge esta iniciativa? ¿Cómo la armaron?

Bueno, soy de profesión, soy licenciado en Arte, pero me he dedicado siempre al diseño gráfico. Viví muchos años fuera, más de 30 años en España, en donde tuve posibilidad de hacer de manera aficionada teatro durante un tiempo. Y Nino es arquitecto y siempre muy dado a la música, tocó la guitarra desde joven y canta muy bien, y también toca el piano. Entonces, un día, hace como 13 años, estábamos cenando, y se me ocurrió proponerle qué tal si yo recitaba algo y él cantaba, y hacíamos un pequeño espectáculo, pensado para espacios pequeños, sin mayores pretensiones, obviamente. Bueno, la cosa es que fue la primera vez que lo hicimos.

¿Y el espectáculo siempre fue el mismo?

No, el repertorio no era exactamente igual, yo hacía, digamos, un recital poético de distintos autores, incluía cosas del clasicismo español, o cosas también más actuales o del siglo pasado, por ejemplo, hacía algo de Walt Whitman, o hacía poesías de Cortázar, Borges y Lorca. Era un poco por ahí. Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que era mejor empezar a darle ya una mayor coherencia a todo, y al final, bueno, hace ya bastante tiempo optamos por Lorca.

Vos recitás y Nino aporta la música.

Nino intercala canciones que son, sobre todo, de cantautores. Él tiene una voz muy linda, es muy expresivo cantando, y entonces intercala, canciones, por ejemplo, de Drexler o de Silvio Rodríguez o de Lisandro Aristimuño, también cosas de Falú, de Chico César. Tiene una variedad así de autores, pero que, digamos, cuando lo armamos, yo le sugiero una serie de obras de Lorca, y él, en función del contenido de la obra, del espíritu de la obra, busca una canción que sea adecuada, espiritualmente hablando, porque estilísticamente no lo es. Sin embargo, se produce una cosa muy especial, y que salió de una forma espontánea. Después un poco por tanteo y error hemos ido calibrando. Pero se produce, podríamos decir, un clima espiritual análogo entre lo que él hace y lo que yo hago. Y eso nos gusta mucho.

¿Cuánto dura el espectáculo?

Es un espectáculo que dura una hora más o menos, y en donde un poco la condición que pedimos al comienzo es que no haya aplausos. Es decir, vamos haciendo una cosa detrás de la otra, y en un clima así de, podríamos decir, un silencio muy hermoso. El aplauso siempre te quita, te distrae, qué sé yo.

Esto lo vienen haciendo hace 13 años… ¿cuántas funciones llevan ya?

Lo hemos hecho muchas veces, la verdad que no te sabría decir, pero no menos de 25 veces, 25 por ahí a lo largo de los años. Yo siempre digo que es como el ave fénix porque renace cada cierto tiempo, es decir, cada dos o tres años lo volvemos a poner y hacemos una serie de representaciones. Esta vez lo hacemos desde el Teatro Leonardo Favio en Chacras, pasando por la cervecería Brunhild, lo vamos a hacer en la Aristóbula Casa de Arte, este jueves lo hacemos en Partichela, un espacio muy lindo que está ahí en la calle San Martín en dirección a las Heras, dos cuadras pasando el Zanjón de Los Ciruelos. Así que, bueno, es una cosa que la hacemos estrictamente por gusto personal, los dos disfrutamos mucho haciéndolo: yo recitando, él cantando.

¿Y en cuanto al repertorio de poemas? ¿Qué obras de Lorca toman?

Respecto del repertorio poético, yo abordo distintas obras, algunas obras más, podríamos decir, experimentales, que corresponden a Poeta en Nueva York. Yo lo que suelo hacer, antes de que empiece el espectáculo, es una pequeña introducción, unos 15 minutos, en los que les comento algunas cosas con respecto al recital. Por ejemplo, los poemas de El Llanto por la Muerte de Ignacio Sánchez Mejía. Torero, que murió, en donde aparecen muchos términos taurinos, entonces explico en qué consiste, de qué va, o por ejemplo, el Romance Sonámbulo, el famoso “verde que te quiero verde”, entonces explico de qué va, cuál es la historia, lo que hay de fondo, porque muchas veces a lo mejor al leerlo es más fácil, pero al escucharlo es difícil. Entonces, bueno, tomo cosas de el primer Romancero Gitano, hago un fragmento muy simpático de La Zapatera Prodigiosa, algunos sonetos del libro de Los Sonetos del Amor Oscuro, o algunas gacelas y casidas del Diván de Tamarit, como te decía El Llanto por Ignacio Sánchez Mejía, hago algunas obras de Poeta en Nueva York y alguna cosa más por ahí suelta, un texto, unas palabras preliminares antes de empezar el espectáculo, que fue lo que él usó para presentar Poeta en Nueva York en el Ateneo de Madrid, que es precioso, porque es un texto, podemos decir, para no iniciados, sobre qué significa la palabra poética.

¿Y qué música acompaña?

El repertorio de Nino, por ejemplo, hace Las Golondrinas de Falú, la Zamba del Olvido de Drexler, Caminito de Orozco-Barrientos, Soledad de Jorge Drexler también, Al otro lado del río también de Drexler, el Rabo de nube de Silvio Rodríguez, Primera vista de Chico César. Bueno, son canciones que son, en alguna medida, conocidas, muy hermosas, muy bien elegidas, y que hacen un contrapunto muy especial, muy especial con Lorca. Parece mentira, pero de verdad que funciona.

¿Por qué pensás que Lorca y este espectáculo siguen convocando?

Mirá, yo volví a España hace ya 14 años. Durante todo este tiempo me he dedicado a dar clases de historia del arte, de forma particular. Para mí fue una prioridad, dando historia del arte, y en este caso, recitando, hacer mucho hincapié en la experiencia estéticaLa experiencia estética, ya sea de la obra de arte, ya sea, en este caso, de lo poético. Lo poético es algo que nos da la posibilidad, por un ratito, una hora que dura este espectáculo, de sustraernos de nuestra cotidianeidad, de nuestros hábitos, nuestras costumbres, y entrar en un territorio distinto. Entonces para la gente puede ser una experiencia muy muy interesante. Ponerse en esa situación de lo que significa lo poético. Y hasta el momento, el feedback, el retorno que hemos tenido, ha sido muy positivo desde ese punto de vista.

Para agendar

Federico, herido de amor huido (próximas presentaciones)