Lucho González (Luis Alejandro González Cárpena) —notable intérprete de la guitarra criolla, con gran influencia de la música peruana (nació en ese país)— murió a los 79 años el fin de semana. El público argentino lo conoció masivamente como integrante del trío de los ochenta integrado, además, por Lito Vitale y Bernardo Baraj.
Acerca de Lucho González
Lucho González nació en Lima, Perú, el 25 de noviembre de 1946 y se radicó en Buenos Aires a los pocos meses de vida. Creció en un entorno musical porque su padre integraba Los Trovadores del Perú.
Comenzó a tocar la guitarra desde muy chico y desarrolló su formación de manera empírica y autodidacta, con un temprano interés por la composición y los arreglos. En 1968 —cuando cursaba el cuarto año de la carrera de leyes— conoció a la cantante limeña Chabuca Granda, por lo que dejó los estudios y trabajó como su guitarrista, arreglador y director musical.
En 1974 viajó a España para seguir formándose y trabajó con Ana Belén y Víctor Manuel además de acompañar a Alberto Cortez. Regresó en 1976, por pedido de Mercedes Sosa, con quien giró por Europa y luego por Sudamérica. Con ella y Milton Nascimento grabaron una canción de Violeta Parra: Volver a los 17.
También integró la orquesta contemporánea de Jaime Delgado Aparicio, oportunidad en la cual profundizó su formación en arreglos orquestales y composición. A lo largo de su trayectoria participó en grabaciones y proyectos con artistas de distintos países.
Trabajó como guitarrista y arreglador con Eva Ayllón (peruana, estuvo en Mendoza), Pedro Aznar, Juan Carlos Baglietto, Raúl Carnota, Jorge Fandermole, Hugo Fattorusso, Alejandro Lerner, Tania Libertad, Hilda Lizarazu, Sandra Mihánovich, Marcela Morelo, Fito Páez, Luciano Pereyra, Melania Pérez, Rubén Rada, Soledad, Vicentico, Liliana Vitale y Julia Zenko, entre otros.
González arregló la introducción de la canción Detrás del muro de los lamentos, del disco El amor después del amor, de Fito Páez, con su notable influencia de los valses peruanos, en un compás ternario de seis octavos. También tocó la guitarra española.
Integró el trío Vitale-Baraj-González (con el que grabó dos discos), también Nebbia -Baraj- González y participó en el proyecto Los hijos del Sol, con un disco grabado en Los Ángeles con músicos de distintas tradiciones de la región, entre ellos, el consagrado percusionista peruano Álex Acuña, el cubano Paquito D´Rivera y el extraordinario saxofonista Wayne Shorter.
A lo largo de su trayectoria grabó dos discos como solista: Esta parte del camino y Chabuca de cámara, y desarrolló una labor docente sostenida a través de su sistema de enseñanza: siembra musical, en la Universidad Nacional de Villa María y en distintos países de América latina.
También realizó para el Instituto Nacional de la Música (Inamu) capacitaciones de Armonía estructural. Su trabajo articuló elementos del folclore peruano, argentino y brasileño.
El guitarrazo
Con el guitarrista argentino Luis Salinas y el español Tomatito (quien tocó con Paco de Lucía y fue guitarrista principal del Camarón de la Isla) giraron y grabaron un disco compacto, de gran aceptación: El guitarrazo.
El trío Vitale-Baraj-González en Mendoza
Lito Vitale, ex integrante de la agrupación MIA; Bernardo Baraj, ex saxofonista del legendario grupo Alma y Vida y Lucho González se presentaron en Mendoza a fines de los años ochenta. Dieron una clínica de música en la Comisión Nacional de Energía Atómica, en Godoy Cruz, y tocaron a sala llena en el Cine Teatro Plaza.
El trío hizo furor entre los jóvenes al acercarlos al folclore mediante reversiones de clásicos y composiciones propias. El grupo se separó luego del segundo álbum.

