San Rafael, y más precisamente la finca Los Álamos, donde la familia Aldao construyó un laberinto en honor al autor argentino, fue sede del Simposio Internacional Borges más allá del orientalismo, un encuentro interdisciplinario y multicultural en torno a la creación del gran escritor, que se basó en los vínculos de su obra con las tradiciones orientales.
El evento reunió a destacados académicos, artistas y representantes de instituciones culturales nacionales e internacionales y fue auspiciado por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, la Municipalidad de San Rafael, la Fundación Giorgio Cini de Venecia, la Universidad Nacional de Cuyo y el Consulado General de España en Mendoza.
Acerca del simposio
El decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Gustavo Zonana, detalló cómo surgió la iniciativa del encuentro: “Desde hace algunos años, Ramón Blecua (cónsul de España) y Nesrin Karavar Blecua están residiendo en Mendoza. Nesrin Karavar es catedrática de la Universidad de Barcelona y se acercó a la Universidad Nacional de Cuyo, a la facultad.
Como profesora invitada ha estado trabajando en el Centro de Literaturas Comparadas y en el Instituto de Literaturas Modernas. Dentro de este marco es que se dio la organización de este congreso”.
En cuanto al tema, explicitó: “Tiene que ver, por un lado, con el vínculo de Borges con la cultura oriental y es importante hacer un pequeño deslinde sobre orientalismo, una categoría que surge para explicar las representaciones que Occidente tiene de Oriente, sobre todo a partir del siglo XIX. En algunos casos son representaciones más estereotipadas y, en otros, son representaciones que profundizan en el conocimiento de Oriente, pero que siempre lo hacen desde la mirada de un otro. Borges fue un gran conocedor de todos los acervos religiosos, fue un gran inquisidor del cristianismo, del judaísmo, del islamismo, pero también del hinduismo y del budismo”.
Además, agregó que el interés sobre Borges no se agota porque “los autores
que se llaman clásicos son autores que interpelan a la historia y siempre le formulan a los tiempos preguntas nuevas”.
En ese sentido, también comentó que en el simposio se realizó la presentación de un libro de Nesrin Karavar con el mismo título que el simposio, “Borges más allá del orientalismo”, en torno a textos inéditos del autor, descubiertos en Austin, Texas, sobre la cultura de los místicos islámicos y el conocimiento de la sabiduría islámica.

Con respecto a las personalidades que participaron y demás actividades del simposio, que se desarrolló durante tres días, Zonana comentó acerca de la presencia de la “doctora Margarita Castells, una especialista en la traducción de Las mil y una noches, de la Universidad de Barcelona, y María Gabriela Mizraje, de la Universidad de Buenos Aires, quien disertó sobre las relaciones entre Borges y la Cábala; Julio Crivelli, que es el presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, que habló sobre Borges, Averroes y la Biblia. También nos honró con su visita Victoria Kodama, presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Giorgio Aliata de Di Montreale, del Consejo de la Fundación Giorgio Cini, quien mostró en video el laberinto veneciano de la Fundación Cini, Sergio Baur, hoy al frente de la Academia Nacional de Bellas Artes, reconstruyó la visita del escritor a Egipto junto a María Kodama,y una impresionante cantidad de gente que se reunió en estos dos días para honrar la obra literaria y el pensamiento de Jorge Luis Borges“.
Borges y los laberintos
En la obra de Borges abundan los laberintos, como metáfora del universo, de la vida humana o como espacio de sus cuentos.
Hay cuatro laberintos en distintos sitios geográficos que están vinculados a Borges: el de San Rafael, el de Venecia, el de Fontanellato (Parma) y el de Club Tapiz en Maipú.
Como continuación del simposio, la muestra “Un rojo laberinto”, de Karina Chechik, se inauguró el miércoles 10 de diciembre a las 19, en Club Tapiz (Rusell, Maipú).
Se trata de una instalación artística, inspirada en los laberintos borgeanos, que intenta unir estos espacios distantes pero conectados por el genio de un escritor argentino y universal.

El laberinto de Los Álamos (San Rafael), construido por Camilo Aldao -fiel al diseño de Randoll Coate, autor del laberinto de la Fundación Cini en Venecia, secretario de Prensa de la Embajada Británica en Argentina y fanático de Borges- fue un homenaje a la amistad de la escritora mendocina Susana Bombal con Jorge Luis Borges y María Kodama. El escritor visitó el lugar en la década del 50. Randoll Coate era también amigo de Susana Bombal, y a través de ella pudo conocer a Borges, a quien leía y admiraba.
En este mágico e infinito lugar se celebró el simposio internacional sobre el eterno Jorge Luis Borges.

