La música barroca es un estilo musical complejo y elaborado que se desarrolló en Europa durante los siglos XVII y XVIII. A lo largo de este periodo, pasó por varias etapas, cada una con su propio estilo y características únicas. Dos grandes exponentes fueron Arcangelo Corelli y George Telemann.
Arcangelo Corelli
El menor de cinco hermanos, nació en Fusignano, Rávena, Italia, el 17 de febrero de 1653. Cursó estudios en Bolonia y en la década de 1670 se estableció en Roma.
Su mecenas fueron la reina Cristina de Suecia y el cardenal Pietro Ottoboni. Tras las de Joseph Haydn, sus obras fueron las más publicadas y reeditadas de su tiempo.
Su estilo interpretativo sentó las bases para la técnica violinística de los siglos XVIII y XIX. También su música de cámara influyó de una forma decisiva en la posterioridad.
Referentes y su obra
Sus obras están consideradas como los primeros ejemplos del nuevo sistema tonal que se estaba desarrollando, basado en tonalidades mayores y menores. Fue maestro de varios compositores y violinistas importantes del siglo XVIII, entre ellos, el italiano Francesco Geminiani.
Su música de cámara incluye cuatro colecciones de sonatas en trío (op. 1-4), doce sonatas (op.5) para violín solo y continuo (en este caso, violoncelIo y clavicémbalo; la última de ellas contiene las famosas variaciones La Follia) y doce concerti grossi (op.6), algunos de los primeros ejemplos que se publicaron del género.
En el período Barroco –que duró un siglo y medio y cuyo principal referente fue Johan Sebastian Bach (1685-1750)– surgió este italiano, virtuoso del violín, que tocaba y deleitaba en las iglesias.
Falleció el 8 de enero de 1713 en Roma.
George Telemann
Nació en Alemania en 1681. Abandonó la carrera de derecho que había iniciado en Leipzig para dedicarse a la música cuando, en 1701, le propusieron componer dos cantatas mensuales para la iglesia de Santo Tomás. Al año siguiente fundó el Collegium musicum y fue nombrado director de la Ópera de Leipzig.
Ocupó muchísimos cargos musicales de prestigio y se entregó a una incesante labor compositiva de obras de todo género. Ejerció, entre otros cargos, el de maestro de capilla en Santa Catalina y director de la música municipal de Frankfurt (1712), así como los de maestro de capilla en la corte de Eisenach (1717) y de Bayreuth (1723). Desde 1722 dirigió la Ópera de Hamburgo y viajó por toda Alemania, y también visitó París, donde fue recibido con gran expectación.
Su obra
Compuso música instrumental y vocal tanto religiosa como profana, de entre la que destacan sus más de cuarenta óperas, doce series de cantatas para todos los domingos y festividades del año y numerosos oratorios, como La muerte de Jesús (1755), Israel liberado (1759) o El día del Juicio (1762). Compuso también obras para celebraciones especiales, tales como oficios fúnebres, bodas y «toma de posesión de pastores».
Su actividad como director y compositor –estrechamente vinculada a la sociedad cortesana de la época– eclipsó en buena medida los nombres de Johann Sebastian Bach y Haendel, hasta el extremo de que éste último se fue a Inglaterra; pese a ello, ambos músicos profesaban por Telemann una sincera amistad y admiración.


