El verano europeo está siendo intenso a tal punto que las autoridades griegas y los investigadores están pensando en dar un nombre a las olas de calor para ayudar a mantener la seguridad de la gente cuando las temperaturas se disparan. Esto forma parte de una iniciativa más amplia, a nivel internacional, para crear un sistema de denominación y clasificación de las olas de calor, similar al proceso de las grandes tormentas.
“Las olas de calor causan muchas muertes; no hacen ruido y puede que no sean visibles, pero son un asesino silencioso”, declaró recientemente Kostas Lagouvardos, director de investigación del Observatorio Nacional de Atenas, al diario The Observer. “Creemos que la gente estará más preparada para afrontar un evento meteorológico próximo cuando éste tenga un nombre”.
El calor extremo mata a 5 millones de personas al año en todo el mundo, según un estudio reciente. Muchas de esas muertes podrían evitarse animando a la gente a prepararse y a encontrar un refugio para el calor, y construyendo barrios más resistentes a las altas temperaturas. La idea es que los nombres oficiales hagan de la preparación ante el calor extremo una prioridad más urgente.
Grecia ha sufrido repetidas olas de calor este verano, que han provocado devastadores incendios forestales. La peor ola de calor que ha sufrido el país en varias décadas se produjo en agosto, cuando las temperaturas se dispararon hasta alcanzar un récord de 46,3 grados centígrados.
Incluso en circunstancias normales, Atenas es la capital más calurosa de la Europa continental. En julio, Atenas nombró a la ex teniente de alcalde Eleni Myrivili nueva “jefa de calor”, la primera función de este tipo en Europa. En una reciente entrevista con The New York Times, Myrivilli dijo que se está discutiendo si se debe dar a las olas de calor el nombre de personas o de ciudades.
La Organización Meteorológica Mundial propone nombres para las tormentas tropicales desde hace décadas. La práctica de dar a las tormentas un nombre humano comenzó en la década de 1950 porque era más fácil que referirse a ellas utilizando la latitud y la longitud. En la actualidad, nombres de tormentas como Sandy, María y Katrina facilitan la emisión de avisos al público y la cobertura informativa.
La creación de una convención de nombres similar a nivel mundial para las olas de calor es la principal prioridad de una nueva Alianza de Resiliencia al Calor Extremo formada el año pasado. Entre sus miembros se encuentra la ciudad de Atenas, así como docenas de socios de otras ciudades y organizaciones benéficas, como la Fundación Rockefeller y el Centro Mundial de Preparación para Desastres de la Cruz Roja.
Si la alianza logra sus objetivos, los nuevos nombres de las olas de calor también tendrían una clasificación. Es algo similar a lo que ocurre con las tormentas tropicales, a las que se asigna una categoría del uno al cinco en función de la velocidad de sus vientos. Clasificar las olas de calor podría ser “más complicado”, dijo Lagouvardos a The Observer, porque el riesgo puede depender de la densidad de población y de las diferencias de temperatura de un lugar a otro. Pero las temperaturas superiores a 40 grados Celsius podrían ser el punto de referencia para denominar una ola de calor, según Lagouvardos.
“Nombrar las olas de calor como una amenaza global es el primer paso para poder mitigar el riesgo de las comunidades vulnerables”, dijo el Comisionado de Seguros de California, Ricardo Lara, en un comunicado de prensa cuando se formó la Alianza de Resiliencia al Calor Extremo. Las personas mayores, los niños y los barrios de las ciudades con más residentes de color y menos espacios verdes suelen ser más vulnerables a las enfermedades y muertes relacionadas con el calor. Las regiones con un clima típicamente más frío también pueden ser especialmente vulnerables porque las ciudades y los hogares no se construyeron para soportar el calor, y los residentes no han tenido que prepararse para tales extremos en el pasado.
Sean cuales sean los planes que finalmente se materialicen en Grecia o en cualquier otro lugar, las olas de calor se están convirtiendo en amenazas aún más formidables debido al calentamiento global. Los episodios de calor extremo ya se han vuelto más comunes en gran parte del mundo, y se prevén más olas de calor que batan récords en el futuro.
