Ayer los investigadores presentaron en Oviedo un gran avance contra los tumores y, como ocurre cada vez que se hace este anuncio, mañana tampoco acabarán con el cáncer. De hecho los científicos y médicos especialistas, los mismos que ayer hablaron de la vía genética para luchar contra este mal innombrable, calculan que el número de casos de cáncer diagnosticados en el mundo en 2007, 12 millones, crecerá sin descanso hasta alcanzar los 27 millones de diagnósticos anuales en torno al año 2050. También sus muertos aumentarán exponencialmente: de los ocho millones que se dieron hace tres años a nada menos que 18 millones dentro de 40. La explicación del aumento es sencilla: vivimos más. Suceden, por tanto, más mutaciones genéticas en nuestras células y en consecuencia el tumor aparece en un mayor número de individuos. Ocurre porque «el cáncer es una enfermedad genética», y lo que se presentó ayer, es precisamente eso, el comienzo de los estudios genéticos para enfrentarse a los 50 tipos de cáncer más comunes entre la población rica. «En los países desarrollados», donde se vive más tiempo.