Y es que Hatsune Miku se ha convertido en una de las ídolos más famosas de Japón, con la fama suficiente como para llenar estadios de fans.

Las cantantes adolescentes tienen esta particularidad en el país oriental, pero Hatsune tiene algo diferente a las demás, es una cantante virtual.

Un sintetizador de voz, que canta con el tono adecuado, y una tecnología holográfica fuera de lo normal es lo que de verdad hacen especial a esta “cantante”.

 Fascina observar cómo los asistentes a tan singular evento, engañados por sus sentidos, reaccionan eufóricos a la presencia de Miku.

No la ven “como si estuviera allí”: para ellos lo está sin duda. Es alguien a quien adorar, admirar, seguir y consumir como producto comercial. Un ser perfecto y eterno, aunque predecible y estéril, por el momento.