Para aclarar este misterio, la misión LISA (Laser Interferometer Space Antenna) enviará tres naves en diferentes direcciones al espacio, las que se ubicarán a 4.8 millones de kilómetros de distancia. Cuando estén ubicadas, se dispararán rayos laser entre las tres, los que serán monitoreados por la NASA y la Agencia Espacial Europea.

El análisis de estos láseres confirmará o desmentirá la existencia de las ondas gravitacionales, y nos mandará más información sobre la naturaleza del espacio y el contenido real de los agujeros negros y las estrellas. El problema es que este experimento, que contará con el mayor aparataje científico de la historia, recién se concretará en el año 2020, 65 años después de la muerte de Einstein.