Parece que los jóvenes no son los únicos a los que les cuesta adaptarse a las medidas previstas en la nueva ley de boliches, que entró en vigencia el jueves. Esa noche en que arrancó la norma, con la venta de entradas hasta las 2.30 y la salida a las 5.30, los empresarios también se mostraron sorprendidos. El dueño de uno de los boliches de El Algarrobal le dijo, asombrado, a uno de los inspectores que acudió a su negocio para comprobar que todo estuviera en orden que era la primera vez, en los diez años que lleva en el rubro, que vendía una entrada a las 0.
SORPRESA
Parece que los jóvenes no son los únicos a los que les cuesta adaptarse a las medidas previstas en la nueva ley de boliches, que entró en vigencia el jueves
