Tres sujetos hablan en una de las esquinas más transitadas del centro capitalino. Abstraídos del intenso tráfico del mediodía y de la cantidad de peatones que caminan y los observan, pronto comienzan a elevar la voz y mostrar con mayor enojo sus diferencias. Uno, según pudo escucharse, le faltó al respeto al otro. Son arbolitos, de los muchos que pueden encontrarse en una calle que cambió rotundamente su perfil comercial. Luego, dos se retiran, pero la discusión sigue a tal punto que uno amenazó con tirarle una piedra –de una pequeña obra en la vereda sur– al otro, pero lo frenaron a tiempo. La escena ocurrió en 9 de Julio y Espejo.