No sabemos si por falta de tiempo o de entrenamiento, no asistió el asesor de la Dirección General de Escuelas, Andrés Cazabán. Si fue por la primera razón, está perdonado. Ahora, si es porque no tiene el entrenamiento suficiente, podría aprovechar que el Gobierno quiere darle un impulso a la enseñanza de Educación Física en los colegios y anotarse en algunas de las clases. Eso le permitiría poder competir con sus hermanos Alejandro y Pablo y no quedar como el único rezagado de los Cazabán, por lo menos en el ámbito deportivo.