Una interna de El Borbollón denunció a través de una red social que fue disparada “injustamente” por penitenciarios mientras caminaba por el patio del penal. Además, aseguró que los maltratos son constantes. Desde el Servicio Penitenciario explicaron que, en esa ocasión, se redujo a la mujer por alterar el orden con otra reclusa. Incluso, señalaron que tiene varios antecedentes por mala conducta dentro de la cárcel.
En el 2015, la denunciante había escapado de su casa mientras cumplía una prisión domiciliaria y, días después, tomó de rehén a una penitenciaria para reclamar ciertos beneficios particulares. Además, participó en la gresca que se produjo el sábado en el penal de mujeres.
De acuerdo con el relato de Rosa Evelin Soto (27), el 31 de diciembre estaba caminando por los patios de la Unidad Penal de Mujeres U-3 de El Borbollón cuando penitenciarios le efectuaron siete disparos sin razón alguna.
“Yo no entiendo por qué lo hicieron, yo no estaba haciendo nada malo”, dice en su cuenta de Facebook la reclusa que cumple una condena por robo. “No tengo ayuda de nadie, somos humanos también, no porque estemos acá significa que seamos perros”, continuó la mujer.
En comunicación con El Sol, Eduardo Orellana, titular del Servicio Penitenciario provincial explicó que se redujo a la interna porque protagonizó una “alteración del orden, habían apedreado unos puestos” junto con otra condenada. Por eso, “centinelas de seguridad del perímetro de la cárcel” decidieron detenerla dándole un balazo.
Además, Orellana contó que existe una denuncia en Oficina Fiscal 14º por el hecho y que está siendo investigado por la Inspección General de Seguridad (IGS). Y confió a este diario que Soto participó en los incidentes que se produjeron el sábado por la tarde entre dos grupos de reclusas: “Estamos trabajando y lo vamos a hacer toda la semana, porque se produjeron muchos daños, también se apartó a tres internas”, contó.
Antecedentes negativos
Evelin Soto tuvo su aparición en las crónicas policiales en octubre del 2015, cuando escapó de su casa, donde estaba con prisión domiciliaria por sufrir un ACV en el penal, y violentó la tobillera electrónica. Pero fue atrapada un día después al regresar a su casa del barrio Razquin a buscar ropa para escapar a Buenos Aires.
