La preocupación se concentra especialmente en el estrecho de Ormuz.

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent superó este jueves los 100 dólares por barril y alcanzó su nivel más alto en dos meses, impulsado por los ataques contra petroleros sauditas y la creciente incertidumbre sobre el suministro mundial de crudo.

El detonante fue el ataque reivindicado por los rebeldes hutíes de Yemen contra dos buques petroleros en el mar Rojo, mientras Estados Unidos completó su duodécima jornada consecutiva de bombardeos sobre objetivos militares iraníes. El escenario alimentó los temores de una interrupción prolongada en las principales rutas energéticas del planeta.

La preocupación se concentra especialmente en el estrecho de Ormuz, paso obligado para una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, y en Bab al-Mandeb, otra vía estratégica para el transporte marítimo. El cierre parcial de ambos corredores ya provocó una fuerte caída del tránsito de buques y obligó a varios productores del Golfo a buscar rutas alternativas para exportar su crudo.

En ese contexto, Arabia Saudita comenzó a redireccionar parte de sus exportaciones a través del oleoducto Petroline, mientras numerosas embarcaciones suspendieron sus viajes hacia Asia por temor a nuevos ataques.

Los analistas coinciden en que el impacto ya trasciende el plano militar. El encarecimiento de los seguros marítimos y la posibilidad de desviar barcos por rutas más largas elevan los costos logísticos y amenazan con trasladar la suba del petróleo a los combustibles y a la inflación global.

Además, el Fondo Monetario Internacional advirtió recientemente que la continuidad del conflicto está reduciendo las reservas mundiales de crudo y podría agravar la volatilidad de los mercados energéticos si la guerra se prolonga.