Los mendocinos están entre quienes más pagan por la electricidad en el país y, al mismo tiempo, entre quienes menos desembolsan por el gas natural. No se trata de una contradicción ni de un error en las facturas, sino de la fotografía que dejó el último reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet.
El trabajo comparó la situación de las 24 jurisdicciones del país al analizar cuánto paga un hogar residencial por la electricidad y el gas, diferenciando entre usuarios con y sin subsidios. Además, relevó los precios de los combustibles líquidos en surtidor.
La conclusión para Mendoza es clara: quedó por encima del promedio nacional en el servicio eléctrico, pero se ubicó por debajo de la media tanto en el gas natural como en las estaciones de servicio.
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La luz: un costo por encima de la media
La mayor diferencia respecto del resto del país aparece en la electricidad. Para un hogar sin subsidios con un consumo mensual de 265 kWh, la factura promedio en Mendoza asciende a $108.066, mientras que la media nacional es de $89.205. Esta brecha supera el 21% y coloca a la provincia dentro del grupo de jurisdicciones con los costos más elevados.

En el ranking nacional, Neuquén registra la factura más alta para ese nivel de consumo y La Rioja la más baja. Mendoza no integra ninguno de los extremos, pero sí se ubica claramente en la franja alta.
El escenario prácticamente no cambia cuando se observan los hogares que reciben subsidios nacionales. En ese caso, la factura promedio local baja a $71.855, aunque continúa siendo superior a la media del país, que alcanza los $58.009. Esta diferencia, cercana al 24%, refleja que la asistencia estatal reduce el monto final de la boleta, pero no modifica la posición relativa de la provincia frente al resto del territorio.

Entre la provincia más cara y la más barata existe una brecha que supera ampliamente los $100.000 mensuales para un mismo nivel de consumo. Esa dispersión demuestra que el costo de la luz no depende únicamente del precio mayorista de la energía. En el valor final inciden el costo de la energía, el Valor Agregado de Distribución (VAD) -que define cada provincia- y la carga impositiva
Gas natural: un mapa opuesto con alivio local
La posición de Mendoza se invierte de manera drástica al analizar el servicio de gas natural, donde la provincia se consolida entre las más económicas del país. Para un usuario residencial de tarifa plena o sin subsidios, la factura promedio local alcanza los $66.607, un monto que se ubica significativamente por debajo del promedio argentino, fijado en $99.921.

El alivio se mantiene intacto en los hogares que conservan la asistencia estatal. Mientras la boleta media del país ronda los $65.365, en Mendoza el monto desciende a $43.046. Así, los usuarios mendocinos abonan una tarifa casi un tercio más barata que el promedio nacional.

La razón técnica y climática detrás de este comportamiento se encuentra en la ponderación de las distintas subzonas tarifarias que realiza el IIEP. En el extremo opuesto se ubican las provincias patagónicas, donde las temperaturas invernales obligan a registrar consumos sustancialmente más elevados.
Al tomar como referencia el uso promedio de cada región para reflejar el impacto real en el bolsillo, Mendoza resulta favorecida en la comparación federal.
Combustibles: precios competitivos
La ventaja relativa que exhibe Mendoza dentro del esquema energético no se limita al gas de red. El relevamiento del IIEP evidencia que los cuatro productos de mayor demanda en las estaciones de servicio locales se comercializan a valores inferiores a la media nacional.
En el segmento de las naftas, la variante súper se expende a un valor promedio de $2.082 por litro en Mendoza, frente a una media nacional de $2.101. Por su parte, la nafta premium registra un precio provincial de $2.285 por litro, por debajo de los $2.301 del promedio del país.

La brecha se acentúa en el mercado del gasoil, un insumo clave para la producción y el transporte regional. El común se comercializa en la provincia a $2.195 por litro frente a los $2.291 del promedio nacional. En el caso del premium se da la diferencia más amplia del estudio: cuesta $2.356 por litro en Mendoza, lo que representa un ahorro de $145 por litro respecto de los $2.501 de la media nacional.

Si bien estos valores no ubican a la provincia en el podio de los combustibles más baratos -lugar reservado a las provincias patagónicas por exenciones impositivas-, Mendoza logra mantenerse en un rango altamente competitivo, lejos de los sobrecostos logísticos que pagan las provincias del Norte argentino.
¿Por qué existe tanta dispersión tarifaria?
La disparidad tarifaria responde a factores propios de cada mercado. En la electricidad influyen el VAD, la estructura tributaria y el ritmo desigual de actualización de costos entre jurisdicciones. En el gas pesan las categorías de consumo, las subzonas tarifarias y las diferencias climáticas. En los combustibles intervienen variables logísticas y comerciales.
A esto se suma la transición hacia el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), fijado por la Resolución 146/26 de la Secretaría de Energía, que establece bonificaciones del 50% hasta los 300 kWh de consumo más un adicional del 16,59%.
Bajo esta estructura, el usuario residencial cubre en promedio el 63% del costo del sistema eléctrico y el Estado aporta el 37% restante. En el gas natural, el usuario abona el 57% del costo de abastecimiento y el Estado cubre el 43%. Como resultado transversal, la factura final de un hogar sin subsidios resulta 1,5 veces superior a la de un hogar que conserva la asistencia pública.
