La historia judicial de esta joven de 30 años oriunda de San Martín volvió a sumar un capítulo. Todo por una nueva condena por comercialización de estupefacientes en el Juzgado de Garantías de Marcelo Garnica.
Fue dictada hace pocos días en los Tribunales Federales de calle Pedro Molina y España. Y volvió a recordar los expedientes en los que fue protagonista: integrante de una banda, una denuncia de abuso en contexto de encierro y su reciente detención, en octubre del año pasado, por narcomenudeo.
Su identidad se mantiene en reserva porque fue víctima de abuso sexual y violencia de género y el agresor fue un penitenciario que terminó sentenciado a 8 años de cárcel, en un caso que tuvo amplia cobertura por este diario. Pero su recorrido se remonta al 2018, cuando investigadores de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) comenzaron a seguir a una organización criminal que operaba en el Este provincial.
La banda, con base en el citado departamento, estaba liderada por Sebastián Leonardo Malla y tenía una estructura familiar. La mujer formaba parte de ese grupo y fue incluida en la causa junto a otros integrantes, además de dos policías que aportaban información a cambio de droga. Casi todos terminaron presos.
El juicio oral se realizó en 2020 y finalizó con condenas para los acusados. A ella le impusieron una pena de prisión, pero accedió al beneficio de la detención domiciliaria inmediatamente. Ese régimen duró menos de 24 horas.
El 19 de diciembre de ese año, un día después del fallo, fue detectada en la vía pública. Circulaba en una moto que luego se comprobó que era robada, acompañada por un hombre. Intentaron escapar de un control policial, chocaron contra un cordón y un vehículo estacionado y siguieron la fuga a pie.
Ambos fueron reducidos. Durante el procedimiento, la mujer ofreció resistencia, mordió a un efectivo y manifestó ser portadora de VIH. Llevaba 10.000 pesos en efectivo. Luego declaró que había salido de su casa porque uno de sus hijos estaba internado.
Tras esa detención, quedó alojada en los calabozos de la Unidad 32, en el edificio judicial de Ciudad. Allí, el 25 de diciembre de 2020, denunció que fue abusada sexualmente por un penitenciario.
La investigación avanzó con peritajes y análisis de ADN que confirmaron el contacto. El guardia, Saúl Gonzalo Beterette, admitió el encuentro durante la instrucción y el debate, pero sostuvo que había sido consentido. El Tribunal Oral Federal Nº1 no le creyó: lo condenó en 2023 a ocho años de prisión por abuso sexual agravado, al considerar que se trató de un hecho cometido aprovechando la situación de encierro.
Ocho años de cárcel para el penitenciario que abusó de una detenida en los calabozos federales
La Justicia federal condenó la tarde de este jueves a 8 años de cárcel al penitenciario federal preso por abusar sexualmente de una detenida durante la Navidad del 2020 en los calabozos de la U-32, ubicados en el edificio del Poder…
Años después, ya con antecedentes y en condición de reincidente, la mujer volvió a ser investigada. El 9 de septiembre del año pasado, una denuncia anónima a la línea Fonodrogas alertó sobre la venta de drogas en una casa del barrio Córdoba, en San Martín. A partir de ese dato, personal de la PCN inició tareas de vigilancia.
Durante los primeros días de octubre, los efectivos registraron movimientos compatibles con la comercialización de estupefacientes. El 11 de ese mes observaron una transacción: una persona salió del lugar y fue interceptada a pocos metros con una bolsa que contenía más de cinco gramos de marihuana. Ese procedimiento terminó de consolidar la sospecha. Y otra vez la misma mujer que conocían quedó en la mira.
Con esos elementos, se autorizaron los allanamientos que se concretaron días después. Cuando los policías ingresaron, la mujer intentó descartar la droga introduciéndose envoltorios en la boca.
Fue reducida y en la requisa le secuestraron cocaína fraccionada en dosis, otros envoltorios con la misma sustancia, marihuana, recortes de nylon utilizados para el fraccionamiento y dinero en efectivo. En total, la sustancia incautada incluía más de 14 gramos de cocaína en distintas presentaciones y cannabis. El secuestro demostró que en la propiedad había narcomenudeo.
Fue detenida en el lugar y trasladada a sede judicial. El 14 de octubre se formalizó la investigación en su contra por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y comercio. En esa audiencia, además, se dispuso su prisión preventiva.
Durante el proceso, la acusada planteó problemas de consumo y la necesidad de tratamiento. Esos aspectos quedaron reflejados en informes incorporados al expediente, junto con antecedentes penales y registros de reincidencia.
La causa avanzó hasta una audiencia de acuerdo pleno realizada el 13 de este mes. Allí, la acusada admitió los hechos y aceptó la pena propuesta por la fiscalía en un juicio abreviado. El juez federal Marcelo Garnica homologó el acuerdo y la condenó a cuatro años de prisión efectiva, además de una multa. También ordenó el decomiso del dinero secuestrado y la destrucción de la droga.
La resolución mantuvo la declaración de reincidencia, teniendo en cuenta otra condena previa dictada en 2024 y la pena anterior por su participación en la organización narco del Este.
