Un nuevo capítulo en la trama de violencia vinculada a la guerra de bandas en el Gran Mendoza se escribió este lunes por la noche, cuando personal policial detuvo en Guaymallén a uno de los hijos de Jésica “Yeca” Jerez, señalado como prófugo por un homicidio ocurrido el año pasado en Las Heras. El sospechoso se movía con documentación falsa y fue descubierto tras una persecución que terminó también con otro detenido, el secuestro de una réplica, un auto y cocaína.
El procedimiento terminó cerca de las 20.50, cuando efectivos de la Unidad de Acción Preventiva intentaron identificar a los ocupantes de un vehículo rojo en la zona de calle Elpidio González.
Lejos de detenerse, el conductor aceleró y escapó a toda velocidad, iniciando una fuga peligrosa por distintas arterias. En ese contexto, el acompañante descendió del rodado e intentó huir a pie, pero fue reducido con la colaboración de vecinos, mientras que el automóvil fue interceptado metros más adelante.

Al requisar el vehículo, los policías hallaron un arma de fuego, una sustancia blanca que sería cocaína -del tamaño de un puño- y dinero en efectivo. Los dos ocupantes quedaron detenido: el conductor fue identificado como Alexis Damián Celan Balmaceda, mientras que su acompañante dijo llamarse “Maximiliano Nahuel Álamo”.
Sin embargo, al someterlo al sistema biométrico, surgió su verdadera identidad: Maximiliano Agustín Jerez, de 22 años y conocido como “Ñoño”, sobre quien pesaba un pedido de captura por asesinato.
Guerra de bandas en El Algarrobal, un asesinato y la captura de un menor
La guerra entre los clanes de El Algarrobal volvió a dejar sangre en las calles en el sector hace algunos días, luego de un nuevo crimen. Este fin de semana, la División Homicidios de Investigaciones concretó la segunda detención clave por…
De acuerdo con la investigación que lidera la fiscal Claudia Alejandra Ríos, el joven estaba siendo buscado por el crimen de Mauricio Miranda y, al ser consultado por los efectivos, reconoció espontáneamente su participación en el hecho.
El expediente ya había avanzado con otras detenciones vinculadas al mismo hecho de sangre.
El caso se remonta al 6 de junio del año pasado, cuando Miranda, de 23 años, fue ejecutado de un disparo en la zona de la axila mientras caminaba por una esquina del barrio San Pablo, en Las Heras.
La pesquisa determinó que el ataque fue cometido por un grupo que se movilizaba en un Peugeot 405 plateado y que actuó con roles definidos. Entre los primeros detenidos estuvo Ezequiel Alejandro Jerez, otro de los hijos de la Yeca, señalado como partícipe, y un menor de 16 años apodado “Pirín”, sindicado como el autor material del disparo.
Según la reconstrucción, el menor descendió armado del vehículo, persiguió a la víctima y efectuó varios disparos, uno de los cuales resultó letal.

La figura de la Yeca Jerez aparece desde hace años en la zona de El Algarrobal. Se trata de una mujer vinculada al narcomenudeo, quien actualmente está detenida, señalada como referente de uno de los clanes enfrentados en una disputa territorial por la venta de drogas.
Ese conflicto, que la tuvo enfrentada con el clan Castillo, derivó en una escalada de violencia con tiroteos, homicidios, amenazas, usurpaciones e incendios de viviendas, en una secuencia de hechos que mantuvo en vilo a la zona durante meses. Varios han sido detenidos y condenados en investigaciones que, justamente, ha desarrollado la misma fiscal, Claudia Ríos.
La detención del Ñoño Jerez volvió a poner en escena a una estructura familiar atravesada por causas penales y a una pesquisa que busca desarticular los vínculos entre los hechos de sangre y el narcomenudeo en uno de los sectores más conflictivos del departamento.
