La última vez que Fabián Francisco Cedrón Ortiz ingresó al radar judicial no fue por un nuevo crimen ni por un motín carcelario, sino por un parte médico. En noviembre del año pasado, un informe sanitario oficial advertía que el histórico delincuente amigo del Morocha y el Perro Videla, condenado a prisión perpetua por el asesinato de un policía, estaba al borde de una parálisis irreversible y en riesgo vital. El Servicio Penitenciario solicitó que se analizara su situación luego de una serie de pedidos judiciales: Cedrón estaba postrado, con tuberculosis, afecciones vertebrales graves, uso permanente de pañales y dependía de terceros para comer, higienizarse y desplazarse.
La alternativa propuesta fue clara: prisión domiciliaria. Seis meses después, esa decisión judicial se convirtió en un boomerang cuando trascendió por El Sol que se había fugado de la casa de su madre en el barrio San Martín de Ciudad.
La Ardilla Cedrón, como lo conocían en el mundo criminal, abandonó el domicilio donde debía cumplir su condena y permaneció prófugo durante varias horas. Todo apuntó al dispositivo que permitía su seguimiento, una tobillera electrónica.
Fue recapturado el sábado por la noche por efectivos de la Policía de Mendoza, tanto uniformados por de las unidades investigativas de Godoy Cruz y Capital. En las próximas horas, el Juzgado Penal Colegiado N° 2 —que había autorizado su salida del penal por razones humanitarias— evaluará si revoca de forma definitiva el beneficio o si continúa detenido en su casa.
Se fugó uno de los presos más peligrosos de Mendoza: la “Ardilla” Fabián Cedrón
Fabián Cedrón Ortiz, uno de los delincuentes más temidos de Mendoza, conocido como “Ardilla” o “Mata policías”, volvió a burlar al sistema en las últimas horas: condenado a la pena máxima por el asesinato de un policía y un largo prontuario…
La causa judicial sobre el beneficio fue tratada en audiencia oral el 26 de febrero de este año. La jueza Mariana Gardey resolvió ese día concederle el régimen de prisión domiciliaria, con base en lo establecido por el artículo 10 del Código Penal y el artículo 48 de la Ley 8465, es decir, por cuestiones de salud. Lo hizo confiando en Cedrón: “Que sea bajo palabra de honor”, tal como se desprende del fallo.
En el encuentro participaron el fiscal de Ejecución Penal Jorge Calle y la defensora oficial Isabel Pérez Palacios. Las enfermedades que padecía estaban, a esa altura, acreditadas en una serie de informes médicos que daban cuenta del cuadro complejo del recluso.
La historia clínica de Cedrón Ortiz, bautizado también como Mata policías había sido remitida por el Hospital Central y la Unidad de Gestión de Salud del Servicio Penitenciario. Los diagnósticos eran múltiples y delicados: espondilodiscitis a nivel torácico por infección de Staphylococcus epidermidis, colecciones intrarraquídeas, tuberculosis pulmonar activa, mal de Pott (una forma de tuberculosis ósea), síndrome medular incompleto, enfermedad celíaca con anemia ferropénica, diarrea crónica y un pasado de consumo problemático de sustancias, se desprende de un informe al que accedió este diario.
Cedrón estaba internado en una sala de aislamiento del Hospital Central, con restricción absoluta de movilidad y dependencia funcional total. Los médicos advirtieron que no podría continuar detenido en un complejo penitenciario, y solicitaban que se instrumentaran los mecanismos legales para otorgarle la prisión domiciliaria.
El 19 de febrero, días antes de la resolución, un nuevo informe médico confirmó que seguía bajo tratamiento por sus patologías infecciosas y neurológicas. Así fue como se aprobó el traslado a una vivienda del barrio San Martín de Capital, la 26 de la manzana 42, con la obligación de cumplir condiciones estrictas. Un informe había establecido que ese domicilio no estaba apto para dispositivos de monitoreo. La jueza ordenó que busquen alternativas que permitan su seguimiento y, con el paso de los días, terminó siendo controlado con la pulsera.
Primera alerta y la fuga
El sistema de monitoreo detectó la primera anomalía el 29 de mayo a las 13.46. La tobillera que debía llevar Cedrón registró una apertura. Al ser contactado por los operadores, el recluso argumentó que la tobillera “se le había salido” mientras intentaba acomodársela. Un móvil policial fue desplazado al domicilio para constatar que efectivamente se encontraba allí. El personal del CEO informó que Cedrón seguía en el lugar, en silla de ruedas, y que el dispositivo estaba colocado. El episodio no pasó a mayores. Pero quedó registrado como un antecedente.
Un mes después, este sábado, el alerta volvió a encenderse. Esta vez, el sistema detectó que el condenado ya no se encontraba en el lugar autorizado. No era una infracción menor. Las autoridades sabían que estaban frente a uno de los criminales más conocidos y peligrosos de Mendoza. Cedrón, además de estar condenado a prisión perpetua por el asesinato del policía Eduardo Sánchez en 2002, tenía una larga historia de delitos violentos, motines, fugas e incidentes carcelarios.
Es más, fue acusado de matar al cabo Gustavo Ramet pero zafó de una nueva perpetua cuando fue juzgado. Meses después, una testigo de identidad reservada, que pidió ser sacada de la provincia por temor, reveló que Cedrón le había confesado que era el autor del asesinato de Rame y que había intentado vender el arma del uniformado ultimado. Por ese hecho de sangre ocurrido el 20 de octubre del 2008 en el barrio Reconquista de Las Heras, solo Omar Nieto Riquelme fue condenado a la pena máxima en un segundo debate que culminó en el 2013.
Las Unidades Investigativas de Godoy Cruz y Capital pusieron en marcha un operativo sigiloso. Trabajaron sobre información que indicaba que Cedrón había sido trasladado a otro domicilio, por fuera del circuito autorizado. Se realizó un primer allanamiento, sin resultados positivos. La búsqueda continuó durante todo el día y se intensificó cuando este diario reveló que se había fugado.
El dato decisivo llegó entrada la noche: Cedrón habría sido visto en el interior de la vivienda de su madre, la misma que había sido autorizada judicialmente como su residencia, cuando el caso ya generaba ruido en la Justicia.
Un grupo de policías tocó la puerta. Desde adentro, el convicto estaba sentado frente al televisor, como si nada hubiese pasado. Según relataron las fuentes, se mantuvo en silencio hasta que llegó su hermana. Tras una breve charla, los uniformados lo instaron a entregarse, advirtiendo que de no hacerlo, pedirían una nueva orden de allanamiento. Cedrón accedió. Fue detenido sin oponer resistencia y trasladado a la Comisaría Sexta.
En su defensa, dijo que el Servicio Penitenciario le había retirado la tobillera durante la mañana. La fuga puso en jaque nuevamente el régimen de prisión domiciliaria, y en los próximos días la Justicia deberá decidir si mantiene o revoca el beneficio. Más porque los informes médicos indicaron que su condición de salud era grave. Sin embargo, ante la realidad de los hechos, esto no le impidió fugarse del domicilio donde debía permanecer.
Allanamientos y seguimientos policiales para recapturar al homicida Fabián “Ardilla” Cedrón
Las alarmas se encendieron este sábado cuando el sistema de monitoreo detectó que no se encontraba en su domicilio. No era un evadido cualquiera: se trataba de uno de los delincuentes más temidos de Mendoza, Fabián “Ardilla” Cedrón, con una condena…
El historial del “Ardilla”
El prontuario de Fabián Cedrón lo convierte en un personaje casi legendario dentro del submundo criminal local. Fue condenado en el 2022 a prisión perpetua por el asesinato del policía Eduardo Sánchez. Durante el juicio declaró que lo había matado “porque le tenía bronca” y se burló del dolor de la familia. Del citado caso Ramet, terminó zafando, ya que era legalmente inimputable por ese asesinato a sangre fría porque una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo hecho.
Su carrera delictiva incluyen, además, fugas cinematográficas de las cárceles de Boulogne Sur Mer y de una unidad en Santa Fe, motines en penales y vínculos con criminales conocidos como Ricardo Perro Videla y Matías Morocha Cerón, ambos fallecidos. El primero se suicidó y el segundo fue abatido por la policía.
El trío tenía base en el barrio San Martín y ganó popularidad por asaltos y otros hechos resonantes. Durante una entrevista con El Sol en la cárcel de Almafuerte, a fines del 2008, Cedrón dijo que los tres eran una misma persona.
