Una banda de asaltantes integrada por al menos diez personas asaltó este miércoles por la tarde una vivienda de Maipú y escapó con una importante suma de dinero en efectivo en pesos y dólares, armas de fuego, municiones y un kilo de oro.
Según el relato de las víctimas, los delincuentes portaban chalecos antibalas y uniforme de la Policía Federal, lo que abrió una investigación con ribetes destacados: el accionar organizado y el equipamiento utilizado hicieron sospechar que se trataría de una gavilla con conocimiento táctico y logístico. Los pesquisas consultados por El Sol señalaron que no se trataría de un golpe al azar y apuntaron a intentar conocer más sobre los vehículos en los que se movilizaban, ya que uno de los rodados se confirmó que era robado.
El hecho de inseguridad ocurrió en una casa ubicada sobre calle Serpa 6700 de Maipú, en jurisdicción de Comisaría 49ª. Allí, dos hermanos de 20 y 28 años oriundos de Río Negro (otros familiares son de Neuquén) denunciaron que alrededor de las 17.30 irrumpieron en la propiedad al menos diez sujetos fuertemente armados.
Lo hicieron en un Volkswagen Bora gris y un Fiat Cronos blanco. Llevaban guantes, armas largas y vestimenta que simulaba la de una fuerza federal. Bajo amenazas, los ataron de pies y manos y se apoderaron de diez teléfonos celulares, una camioneta Volkswagen Amarok dorada, además de un kilo de oro, cinco millones de pesos en efectivo, 80 mil dólares y tres armas de fuego: un fusil Mauser calibre 7.65, un Remington 43 y una pistola Ruger P94 Mouse 9 milímetros. También se llevaron alrededor de 600 municiones, detallaron fuentes policiales y judiciales.
Pese al nivel de violencia con el que fue ejecutado el asalto, las víctimas no sufrieron heridas. La magnitud del botín y el despliegue delictivo llamó inmediatamente la atención de la División de Robos y Hurtos de Investigaciones, que tomó intervención en el caso junto a la Unidad Fiscal especializada en estos casos. Este miércoles intentaban determinar si el grupo tenía información previa sobre el contenido de la vivienda y si contaban con algún tipo de protección institucional.
Horas después del golpe, un llamado al 911 encendió una nueva alarma: una mujer del barrio Virgen de la Merced, en Guaymallén, advirtió que tres hombres descendieron de un VW Bora gris -coincidente con el utilizado en el golpe- y se fugaron a pie por un descampado cercano. Minutos más tarde, un hombre llegó al lugar, subió al auto y escapó a toda velocidad. La maniobra fue registrada por vecinos, y al rastrillar la zona, personal policial halló un portaplaca de chaleco antibalas. Sin embargo, se trataba de un elemento de transporte no muy difícil de conseguir.
La aparición del chaleco en ese contexto reforzó la hipótesis de que los autores estaban vestidos como policías y habrían abandonado parte del equipo durante la huida. Para los investigadores, el hallazgo no es menor: podía servir para identificar a uno de los involucrados o incluso rastrear el origen del equipamiento, en caso de que haya salido de alguna fuerza.
La causa quedó bajo análisis de los pesquisas, quienes evaluaban si los autores formaban parte de una organización delictiva mayor, y no descartan que haya nexos con ex policías o efectivos en actividad. La Amarok sustraída no había sido localizada este miércoles, y se presume que podría estar oculta con el objetivo de llevada a otra provincia o desarmada para su venta por partes.
Por último, trabajaban en el análisis de las cámaras de seguridad de la zona y los vehículos utilizados, ya que confirmaron que el Bora se encontraba denunciado como robado. En paralelo, se tomaron declaraciones y se estudiaban antecedentes de otros robos cometidos bajo una modalidad similar.
