Los investigadores judiciales tienen en claro que a Gabriel Gabito Videla había que sacarlo del medio en la lucha interna que existía para quedarse con el poder total de la barra brava del club Independiente Rivadavia, la popular Lepra mendocina. Y por eso idearon un ataque sorpresa contra él. Había una chance y no podían fallar.
Este joven de 26 años, quien era motivado por un grupo de allegados para ir subiendo escalones y ganar territorio en la parcialidad más violenta de la tribuna sur del estadio Bautista Gargantini, fue acribillado a balazos la noche del 23 de enero del 2021, cuando miles de fanáticos se habían congregado en los Portones del Parque General San Martín para festejar un nuevo aniversario de la institución.
A más de dos años del conmocionante hecho de sangre, ocurrido a metros del Andino Tenis Club, el fiscal de Homicidios Carlos Torres terminó la instrucción y elevó el expediente a juicio con cuatro imputados.
No fue una tarea sencilla mantener a los sospechosos en prisión con el paso de los meses: todos declararon en la causa –al menos dos veces– y aseguraron ser inocentes. Cuestionaron las prisiones preventivas que les dictaron a través de sus defensas y también desestimaron lo que revelaron algunos testigos de identidad reservada.
Todo este combo de hechos deberá resolverse en un juicio por jurado que aún no tiene fecha definida, porque las defensas podrían cuestionar la resolución del fiscal. A pesar de esto, arriesgan prisión perpetua.
Para el pesquisa, los jefes de los llamados Encapuchados de la filial Villa Hipódromo que buscaban llegar a tener el control de toda la hinchada, Nicolás Gorda Marta Cano (30) y Cristian Leandro Chori Rivero (29), más un par de los llamados presuntos soldados de esa facción, Pablo Cara de Viejo Manrique (46) y Julián Exequiel Reyes Stimolo (29), deben sentarse en el banquillo de los acusados como coautores de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía en concurso ideal con homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Torres entendió que el ataque a la víctima estaba planificado: por diversas declaraciones reconstruyó que Videla había sido invitado a un asado los días previos a su asesinato para que entrara en confianza con algunos barras de Villa Hipódromo.
La información a la que accedió El Sol agrega que el Ministerio Público tuvo en cuenta una serie de pruebas e indicios para que los cuatro sospechosos deban ser juzgados. Se destacan declaraciones testimoniales, ruedas de personas positivas y análisis de cámaras de seguridad que posicionaron a algunos de los sospechosos en las inmediaciones de la escena, ubicada hacia el norte Boulogne Sur Mer y Avenida Libertador.
La reconstrucción sostiene que el Gabito Videla llegó hasta el lugar para participar en los festejos del aniversario del club con un grupo de amigos. Se encontraba armado con una pistola calibre 40.
Cuando se dispuso a prender una torta de fuegos de artificio, a las 23.20, y mientras en la zona abundaban los cánticos de miles de simpatizantes y se veían familias con niños participando en el encuentro, los cuatro imputados salieron desde debajo de unas banderas que se encontraban colgadas en los portones del Parque y uno de los ellos lo abordó en primera instancia para intimidarlo.
Los testigos señalaron que se trató del Cara de Viejo Manrique. Primero, le preguntó si era el Gabito y luego le recriminó qué hacía en ese sector, como dándole a entender que no debería haberse presentado en el encuentro.
Hubo una discusión y el Gorda Marta habría inmovilizado a la víctima desde atrás, tomándola del cuello. En ese momento, los otros sospechosos –añade la instrucción– comenzaron a accionar las armas de fuego que portaban.
En el lugar se escucharon, al menos, 23 detonaciones. Esa cantidad de vainas servidas levantó luego Policía Científica para ser peritadas por la División Balística Forense. Algunas eran calibre 40 (al parecer, disparadas por el Gabito cuando intentó defenderse), y otras calibres 9 milímetros y 22.
Cinco plomos terminaron con la vida del joven barra leproso. Uno de los amigos de la víctima fatal, quien había llegado con él en el mismo vehículo, también fue atacado en el lugar. Le dieron una paliza y le robaron algunas pertenencias. Cuando ocurrió el ataque, la gente comenzó a correr y el encuentro se desnaturalizó por completo. Personal policial llegó hasta el teatro del hecho y solicitó una ambulancia.
Videla se encontraba en el interior de una acequia y perdía mucha sangre. Médicos lo trasladaron hasta el Hospital Lagomaggiore, pero en la Guardia confirmaron el deceso. Minutos después ingresó otro sujeto herido: se trataba de Julián Reyes Stimolo. Presentaba una herida de ingreso por la ingle y salida por el glúteo. Al parecer, recibió uno de los proyectiles que salieron de la pistola del Gabito.
Las cámaras de seguridad se transformaron en una de las claves. Las filmaciones situaron al Chori Rivero saliendo del sector donde se produjo el ataque. Reyes Stimolo también se habría encontrado en el sitio, porque resultó herido de bala. En tanto, Cano y Manrique fueron marcados por un testigo de identidad reservada.
Todo este conjunto de pruebas, sumado a los informes de las Divisiones de Homicidios, Análisis Criminal y Policía contra el Narcotráfico, potenciaron la hipótesis del Ministerio Público que vincula a los integrantes de la facción Villa Hipódromo como autores del asesinato en medio de una puja por el poder y el control total de la barra brava de la Lepra.

Su defensa
Rivero, Reyes, Cano y Manrique declararon en la causa. Todos aseguraron que no fueron los autores del ataque contra el Gabito Videla.
El Chori Rivero fue el último de los detenidos del cuarteto. Cayó en setiembre del año pasado, luego de una discusión con su ex pareja en Las Heras y Mitre de Ciudad. Es sindicado como uno de los jefes de Los Encapuchados junto con el Gorda Marta.
Declaró dos veces. Dijo que es una causa armada “políticamente” y marcó a un hombre conocido como el Flaco Luis, quien murió en un accidente automovilístico, como autor del crimen.
Reyes Stimolo, el joven que resultó herido durante el tiroteo, también habló dos veces en el expediente. Reconoció al Gabito Videla durante los festejos porque lo conocía y dijo que sólo conocía de vista a los otros imputados.
El Gorda Marta Cano declaró y reconoció que estuvo durante los festejos. Negó las acusaciones que lo ubican como el hombre que abordó a Videla desde atrás para inmovilizarlo. Dijo que sólo era un hincha, que no es barra y que no sabía quién era el Gabito.
Pablo Cara de Viejo Manrique también habló un par de veces. Aseguró que no conocía a Videla y que el día que se produjo la balacera que terminó en un crimen se encontraba con su ex novia en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz.
Este hombre trabajaba para el club y dijo que conocía a Rivero y a su padre, Cristian Antonio Willy Rivero, ex jefe de seguridad de la institución y actualmente preso por otra causa de asesinato, la del empresario Emilio Giménez, acribillado durante un asalto en setiembre del año pasado en Guaymallén.
