Para las PASO provinciales del 9 de junio del 2019, Omar de Marchi había recorrido toda la provincia a caballo de un entusiasmo inusitado y una esperanza de triunfo a flor de piel casi sin control. Más tarde, cuando llegó el momento del recuento de los votos, comprobaría que todo lo que lo embriagaba había sido en exceso; pero en la previa, los cálculos y sondeos propios le habían garantizado que superaría todas las expectativas y que hasta podría alzarse con una victoria por sobre el favorito, el candidato del radicalismo Rodolfo Suarez.
Cuarenta y ocho horas antes de que abrieran las mesas de votación, en plena veda electoral y como una de las mejores formas de bajar tensiones, decibeles, controlar y equilibrar la adrenalina que le había extra producido esa nueva aventura electoral, el líder del PRO se despediría de la agitada campaña compartiendo un asado con un grupo reducido de personas, todos ellas apasionadas por la política, los análisis, las conjeturas y las especulaciones. Ya hacia los postres, el diputado nacional recibiría como un balde de agua fría el resultado de unas de las encuestas más serias que se habían realizado por aquel tiempo: “Omar, ya que insistís, te lo voy a decir, aunque no lo iba a hacer porque no es mi intención. Pero el domingo no vas a sacar más de 12 puntos”, le desgranó a bocajarro un consultor y analista que era parte de la velada.
De Marchi y los suyos más cercanos, siempre mantuvieron la convicción de que les iría mejor de lo que les fue en aquella elección interna por la gobernación. Efectivamente, De Marchi alcanzaría un poco menos del 12 por ciento evaporándosele todos los sueños. Con el paso del tiempo, y en algunos encuentros más o menos reservados, el ex intendente de Luján y dirigente del histórico PD mendocino reconocería que para aquella elección debió animarse a dejar Cambia Mendoza como algunos le sugerían para hacer una apuesta por afuera de la coalición oficialista. Y dos años más tarde, cuando volvieron a encenderse las pasiones y las diferencias con el radicalismo, y especialmente con Alfredo Cornejo, al momento de negociar el cierre de las listas para las elecciones de medio término del 2021, De Marchi volvería a cuestionarse la falta de decisión y arrojo para salir de la zona de confort. Pero ya Cornejo le había arrebatado las banderas del “mendoéxit” con el que podría haber hecho algo de fuerza, y el sentimiento de la mendocinidad que, una vez más, el radicalismo con sus figuras volvía a representar mayoritariamente.
Y si bien todos le recuerdan que en aquella negociación con Cornejo y Suarez por los lugares más apetecibles de las listas, le había ido bastante bien, las imágenes de haberse coronado como el líder de un espacio fuerte opositor amplio, marginando al kirchnerismo, pero incluyendo a parte del peronismo no cristinista, lo volvían a dominar y acechar; como fantasmas en vuelo constante puestos ahí para hacerle sentir un mal trago permanente de haberse quedado con la duda sin develar por su falta de osadía, valentía y coraje.
Hoy, De Marchi les dice a todos que cuando llegue el momento dejará Cambia Mendoza y que, a diferencia del 2019, irá a resolver el entripado que sobrelleva por mucho tiempo. Y que, pese a las presiones de los radicales, pero particularmente de la cúpula nacional del PRO, se alejará de Cambia Mendoza para armar un frente con la íntima esperanza de ganarle la pulseada a Cornejo, pero como mínimo trabajará para alcanzar un lugar más que decoroso que le permita consolidarse como el jefe o líder de una nueva oposición en la provincia a la hegemonía radical dejando al peronismo, el que conduce la Cámpora, en un inesperado y sorprendente tercer lugar.
Pero De Marchi deberá sortear, todavía, una fuerte embestida para obligarlo a jugar por dentro de Cambia Mendoza. Por el momento, el comando del lujanino asegura que tiene el aval de Horacio Rodríguez Larreta, su máximo referente en el PRO y recientemente lanzado a quedarse con la nominación a la presidencia en una segura lucha que tendrá con Patricia Bullrich, la aliada de Cornejo.
Los radicales por su lado, dicen contar con información calificada que les asegura que Rodríguez Larreta le ha pedido a De Marchi que aborte el plan de alejarse de Cambia Mendoza para moverse en la interna. Las mismas fuentes agregan que De Marchi ha escuchado, pero que así y todo ha respondido que seguirá adelante, aún arriesgándose a perder el apoyo político y financiero, por sobre todo, que le habría provisto hasta ahora el jefe de gobierno porteño. “No se hagan problemas, de algún lado conseguiré los recursos”, dicen que ha respondido De Marchi frente a la advertencia. Ante tales versiones, el aspirante a la gobernación (“hace más de 50 años que quiero ser gobernador”, repite por ahí) las desmiente categóricamente y las atribuye a las “miles de operaciones que me están haciendo”.
Pero Cornejo y De Marchi en algo van a coincidir: tras la Vendimia, ambos se lanzarán de lleno a conseguir los votos que les aseguren la victoria en las elecciones, en las PASO como en las generales. Y los dos se ignorarán. Empezando por Cornejo, quien ya habría decidido dejar atrás la novela De Marchi desde el fin de semana de la fiesta de la Vendimia. Eso significa que tampoco se permitirá negociar, afirma en la intimidad, absolutamente nada, aunque esto último nunca es determinante. “Si quiere competir que vaya a la PASO y si no que lo haga por afuera. De Marchi se ha terminado”, dice el senador nacional y aspirante a la vuelta por la Gobernación.
De Marchi, por su lado, también anda en algo parecido. Ha dejado trascender que para luego de la fiesta comenzará a preparar una convocatoria amplia para explicar, –“ahora sí en detalle”, aclara–, el plan para gobernar Mendoza que ha llamado Agenda Mendocina para la Acción (AMA). Esa agenda es la que ha delineado cuatro direcciones de trabajo: una para la educación, otra para el hábitat la vivienda, una más por el desarrollo económico y una cuarta para la transformación digital y conectividad plena. “Por nada del mundo vamos a hacer algo antes, cuando tenemos rivales que nos están esperando para bajar nuestras ideas y con los que nos vamos a enfrentar en las elecciones”, explica De Marchi. “Calma, yo sé que dicen que no tenemos nada. Ya vamos a desplegar nuestro plan”, contraataca el rebelde, intentando convencer de que en esta oportunidad irá por todo, a todo o nada y, claro, por afuera.
