La Justicia condenó la mañana de este jueves a Héctor Fabián Pitay Maravilla, quien se encontraba acusado por el crimen durante un asalto del Emiliano Miguel Fernández, el empleado de Cuyoplacas asesinado en marzo del año pasado en Las Heras.
El detenido, que ya había confesado la autoría meses después del hecho ante el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello y ahora pactó a través de su defensa un juicio abreviado final. A fines del año pasado la causa había sido elevada a debate y tenía que enfrentar a un jurado popular.
Así, debió ratificar los dichos en los que reconoció su autoría, esta vez ante el juez Agustín Chacón, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1.
El magistrado escuchó a Maravilla y homologó el acuerdo entre las partes, por lo que dictó la sentencia a prisión perpetua por homicidio criminis causa.
En su momento, el único sospechoso que tuvo la causa había asegurado que no tuvo intención de quitarle la vida a Fernández y que se encontraba bajo los efectos del alcohol y estupefacientes, quizás, con la intención de acceder a una imputación más benigna.
No obstante, el fiscal Pirrello se mantuvo firme en la hipótesis de que el Pitay buscó quitarle la vida a la víctima para robarle su bicicleta y así poder escapar después del intento de robo en una empresa de la zona, que se frustró porque se accionó la alarma.
El hecho de sangre ocurrió durante la madrugada del lunes 14 de marzo del año pasado, cuando Fernández se dirigía a bordo de su bicicleta a su trabajo en la conocida firma de fabricación de muebles, ubicada en el Acceso Norte.
Cuando le faltaban escasos metros para llegar, se encontró de frente con un sujeto que venía al trote por la Lateral Este de la citada ruta. De manera inesperada, el individuo lo golpeó en la cabeza con una piedra de grandes dimensiones.
Acto seguido, Fernández cayó al asfalto y el maleante tomó el rodado, con el que se dio a la fuga. A raíz de la herida sufrida, la víctima falleció en cuestión de minutos.
El ataque quedó registrado por las cámaras de seguridad de una empresa de la zona. Mediante esas imágenes se pudo establecer que el autor había salido de un galpón, al cual había ingresado con claras intenciones de robo.
Debido a que fue delatado por la alarma, salió corriendo y allí fue cuando decidió atacar a Fernández para quitarle la bicicleta y así asegurarse un medio con el cual escapar.
La filmación también sirvió para identificar al agresor. Policías de la zona rápidamente advirtieron que se trataba del Pitay, ya que era conocido en ese sector por su actividad delictiva.
Además, los detectives de Homicidios lo tenían presente, ya que su madre, María Noemí Suárez, fue víctima de un femicidio en 2016, hecho por el que su padre, Carlos Martín Maravilla Bruna, fue condenado a prisión perpetua.
Los sabuesos fueron a buscarlo a su domicilio del barrio Democracia, pero sólo encontraron la bicicleta de la víctima.
Pese a eso, el Pitay no duró mucho en la clandestinidad. Durante la noche de ese mismo día, terminó detenido en un domicilio de Guaymallén.
Casi un año después del asesinato, Maravilla terminó con el mismo destino de su padre: sentenciado a la pena máxima.

