El crimen del empleado de Cuyoplacas Emiliano Miguel Fernández (37), ocurrido a mediados de marzo en Las Heras, generó fuerte conmoción e indignación en la provincia. 

Al trabajador lo ultimaron de un piedrazo en seco en la cabeza para robarle la bicicleta. Y el autor fue identificado y detenido en tiempo récord gracias al trabajo en conjunto del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello y la División Homicidios, de Investigaciones. 

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Fue en menos de 15 horas que los detectives detuvieron a Héctor Fabián Maravilla, alías el Pitay. Ahora, a poco casi tres meses del hecho de sangre, la causa también se encamina a una rápida resolución.

En los últimos días, el acusado decidió declarar en el expediente y reconoció la autoría. El Pitay contó frente al fiscal del caso que no tuvo intención de matar a Fernández y que en ese momento se encontraba bajo los efectos de alcohol y estupefacientes, tal como sostiene la información a la que accedió El Sol

Con esa confesión, la intención de la defensa es solicitar un cambio de calificación en un futuro no muy lejano. Pretende que pase de homicidio criminis causa a homicidio en ocasión de robo.

Si esto sucede, el imputado esquivaría la posibilidad de enfrentar un juicio por jurado popular y recibir una condena a prisión perpetua si es hallado culpable, y pasaría a arriesgar de 10 a 25 años de encierro. 

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No obstante, fuentes allegadas al caso explicaron que existen elementos suficientes para mantener la imputación por homicidio criminis causa (matar para alcanzar la impunidad en otro hecho, en este caso el robo). Incluso, el fiscal Pirrello elevará la causa a juicio en los próximos días bajo esa calificación.

En todo caso, será un Tribunal Penal Colegiado el que defina si se mantiene esa acusación contra Maravilla o si se produce algún cambio en la antesala al debate. 

El caso

De la reconstrucción surge que Maravilla ingresó durante la madrugada del lunes 14 de marzo a robar a los galpones de la empresa Kaiser, ubicada en la Lateral Este del Acceso Norte.

Allí estuvo durante algunos minutos buscando elementos de valor para sustraer, pero el sistema de seguridad lo detectó y una alarma comenzó a sonar. 

Ante eso, el malviviente salió corriendo del lugar, alrededor de las 6.40. Mientras huía en dirección al sur, se encontró de frente con Fernández, quien se dirigía hacia su trabajo a bordo de su mountain bike. 

En ese instante, el Pitay aprovechó la oportunidad, tomó una piedra y se la arrojó a la cabeza a corta distancia. Fernández se desplomó y Maravilla tomó su bicicleta para darse a la fuga de la escena. El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad de una de las empresas de la zona.  

Mientras la vida de Fernández se desvanecía a cada segundo, el asaltante se dirigió hasta su casa de la villa Junín, ubicada en las inmediaciones, y ocultó allí la bicicleta. 

Cuando policías fueron a buscarlo tras la muerte del trabajador, sólo encontraron el rodado, pero no había rastros del Pitay

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Horas más tarde, las labores investigativas permitieron ubicarlo en la casa de un amigo en el barrio 17 de Noviembre, en el distrito de Belgrano, Guaymallén. 

Durante la noche de esa jornada, Maravilla fue capturado en una de las habitaciones de ese inmueble: aún tenía puesta la misma ropa que vestía cuando mató a Fernández. 

Seguidamente, fue trasladado a la Comisaría Novena. Horas más tarde, Pirrello lo imputó y ordenó su traslado a la cárcel, donde permanece a la espera del juicio en su contra.