La vida de Blas Merlo y Morena López era normal, rutinaria y hasta monótona. Sin embargo, desde hace 9 meses todo cambió y hoy disfrutan de la libertad de hacer lo que realmente quieren.
El que dio el puntapié inicial fue el joven de 28 años que, siendo empleado bancario, decidió no pagar más el alquiler de su departamento e irse a vivir a un motorhome. Eso que comenzó de manera precaria, hoy se transformó en un proyecto de vida.
La aventura arrancó el 26 de diciembre y tiene como propósito recorrer Latinoamérica. Si bien faltan miles de millas para concretar el proyecto, los jóvenes disfrutan cada paso.
“Para nosotros no existe el futuro, vivimos el día a día y lo valoramos. Hoy estamos en Uspallata, Mendoza, y nos quedaremos hasta que nos cansemos y ahí emprenderemos nuevo rumbo. No nos corre nada, solo vivir y ser felices de manera libre”, relató Blas, mientras disfruta de las maravillas locales.
De la comodidad a la aventura
“La rutina me estaba comiendo y necesitaba un cambio en mi vida”. Así, de un modo tan simple, aunque difícil de comprender, Blas contó detalles de cómo fue pasar de vivir en la comodidad de un departamento a un motorhome.
Lo cierto es que durante 8 años, el joven trabajó como empleado en un banco y si bien percibía un buen sueldo que le permitía mantenerse solo, incluso ahorrar, una mañana decidió dejar todo atrás y cambiar sus hábitos.
“Tenía que renovar el alquiler de mi departamento y si bien contaba con el dinero para afrontar los nuevos costos y demás, preferí irme a vivir a mi motorhome que lo usaba de vez en cuando. Al principio pensaba qué iba a decir la gente, pero pronto me importó muy poco, ya que la rutina me estaba comiendo, me estaba aburriendo y así empezó todo esto”, contó Blas.
Por su parte, Morena, que tiene 22 años y estaba en tercer año de Abogacía, atravesaba una crisis personal parecida, estaba cansada de los estudios y decidió irse a vivir con el joven. Hasta ahí eran dos personas rompiendo con estereotipos y viviendo en un motorhome.
Durante unos meses estuvieron allí hasta que un día, tras una videollamada con un amigo que se encontraba viajando por América, decidieron hacer lo mismo.
“En cinco minutos ideamos el viaje, fue todo muy rápido y sin protocolos. Acondicionamos el vehículo, cargamos a nuestras mascotas y emprendimos camino hacia nuestro sueño”, contó Blas.
Obviamente, la decisión no se tomó de manera fácil, atrás quedaron familiares y amigos, incluso, un trabajo estable que con la crisis actual es muy importante, sin embargo, apostaron por sus sueños y por vivir de manera libre.
Mendoza, el primer destino
La pareja, que están justos hace 1 año y 4 meses, salió de Buenos Aires el 26 de diciembre. “Nuestro primer viaje duró 17 horas. Lo peor que nos pasó fue que a 10 kilómetros de llegar a Uspallata, Mendoza pinchamos un neumático y se nos apunó el vehículo en la bajada de Potrerillos, nada raro por suerte, pero bueno. Así arrancamos”, dijo Blas que junto a su novia se encuentran en Uspallata, donde vive la mamá de Morena desde hace 7 años.
“No conocíamos el lugar y hemos quedado maravillados. Estamos encantados con absolutamente todo. La gente es muy copada y no tenemos nada para decir del lugar, es increíble. Si bien no tenemos definido el tiempo de permanencia, calculamos que a mediados de enero emprenderemos camino hacia otro lugar”, contó el joven.
A la hora de contar cómo costean los gastos del viaje, la pareja detalló: “Tenemos canal de Youtube: Vibrasdevan. Además, tenemos nuestra tienda online donde vendemos artesanías de Uspallata (cerámicas, piedras, sahumerios, entre otros objetos)”.
Sobre la convivencia, algo que debe tornarse complicado, ya que permanecen juntos las 24 horas, Blas confesó: “Nos llevamos muy bien, pero está bueno de vez en cuando que cada uno haga lo que tenga ganas”.
Pese a estar juntos, también pasan bastante tiempo separados. A Blas le gusta mucho editar videos y a Morena pintar, esos son sus cables a tierra.
Si bien la travesía recién comienza, no se puede no pensar en qué harán cuando el viaje llegue a su fin, ante esto, Blas comentó: “Este tipo de decisiones te lleva a pensar siempre en el presente, a vivir más en el hoy y no tanto en el futuro, pero lo que sí sabemos es que seguiremos viajando, no sabemos ni cómo ni dónde, pero sí que este es el tipo de vida que queremos”.

