Las tensiones políticas entre oficialismo y oposición de los últimos diez días se canalizaron en la sesión del Senado de la Nación de este jueves por la tarde, donde hubo cruce de acusaciones, chicanas y expresiones de alto calibre por varios temas pero con un denominador común: Cristina Fernández de Kirchner

De hecho, la vicepresidenta sólo estuvo apenas 5 minutos en el recinto. Abrió la sesión y posteriormente se retiró, antes del inicio de los arduos debates. En su lugar, quedó la santiagueña Claudia Abdala, presidenta provisional de la cámara. 

Una buena parte de las discusiones giraron en torno al juicio que la tiene a Cristina entre los acusados, Vialidad nacional, y donde el kirchnerismo ha apuntado contra el fiscal Diego Luciani por su actuación en el proceso.

“Vengo a presentar una cuestión de privilegio contra los fiscales Luciani y Mola por su actuación en la causa denominada Vialidad”, aseguró el senador kirchnerista Martín Doñate. 

El senador de Río Negro sostuvo que Luciani es “un inverosímil fiscal que con un show mediático, patético y escalofriante por la inconsistencia de los argumentos, a los gritos y con ensañamiento y odio ha puesto al sistema penal en la escala más baja de consideración de nuestra sociedad”.

La senadora radical Carolina Losada, por su parte, intervino con duras críticas al oficialismo. “Me encantaría o me hubiera encantado estar debatiendo proyectos importantes como la emergencia en seguridad para la provincia de Santa Fe, pero evidentemente al kirchnerismo no les importa la vida de los santafesinos”, apuntó. 

Y luego endureció aún más su discurso: “En cambio, lo que estamos escuchando constantemente a la vice victimizándose y en lugar de hacer una defensa en la Justicia, en las instituciones como corresponde, las atropella constantemente”. Para concluir: “El tiempo de impunidad se les va terminando“. 

A su vez, también hubo cuestionamientos y cruces por el operativo de seguridad que realizó la Ciudad de Buenos Aires en el barrio de Recoleta, donde vive la vicepresidenta. Situación que el sábado generó enfrentamientos entre policías porteños y militantes K. 

En ese caso, el fueguino Matías Rodríguez criticó a Horacio Rodríguez Larreta por haber “intentado generar una especie de prisión domiciliaria” a la exmandataria “por el hecho de que haya rodeado de tal manera” el domicilio e intentar “definir quién la visitaba y quien no”.

A su vez, desde el radicalismo, Martín Lousteau, le reprochó a la exmandataria por haber planteado un debate sobre la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, luego de los incidentes en calle Uruguay, donde vive Cristina.

Lousteau sostuvo que “no se puede introducir falsedades en el debate público” y señaló que “la autonomía de la Ciudad fue forjada por todos hace 29 años, primero por el núcleo de coincidencias básicas y el PJ tuvo mayoría de convencionales constituyentes, incluida la presidenta de este cuerpo. Por eso es difícil comprender que alguien que teniendo esa participación diga lo que dijo“.

 El riojano Julio Martínez (UCR) también cruzó chicanas con el oficialismo. “Tienen la estrategia de embarrar la cancha, de confundir y mentir“, arengó.

“Quisieron hacer un 17 de octubre con la victimización, pero no les salió. Claramente ustedes no son Evita ni Cristina es Perón, y la gente se los demostró en la calle: más que un 17 de octubre parecía un cumpleaños, un velorio y hasta un 28 de diciembre, con unos pocos inocentes, siguió Martínez.

Y remató: “Ustedes están viendo una realidad que la gente no ve. En la calle hay más gente preocupada por la falta de figuritas que por la impunidad de Cristina Kirchner“.

Y no menos fuerte fue la intervención de la kirchnerista Juliana Di Tullio, quien señaló que “nos preocupa que han puesto al peronismo en el banquillo de los acusados“. 

Di Tullio, una de las senadoras más cercanas a Cristina, arremetió con que “patearon el hormiguero del peronismo y pusieron a todo el partido justicialista y movimiento nacional y popular en estado de alerta y movilización” y cuestionó a sus pares opositores por las agresiones de sus militantes. “¿No creen que tienen que poner un límite?”.