La presencia de limpiavidrios y trapitos en el Gran Mendoza parece haber quedado en el recuerdo de otros tiempos. Ahora, muchos de ellos se dedican a la venta de bolsas de residuos buscando obtener mayor ganancia para hacerle frente a los tiempos de crisis.

Es cierto también que existe una herramienta legal que permite articular entre los municipios y la Policía para impedir la presencia de limpiavidrios y cuidacoches en la vía pública. En octubre de 2018 el Senado de Mendoza sancionó el nuevo Código Contravencional de la provincia, que prohíbe el accionar de estas actividades y las penaliza incluso con arresto.

Pero más allá de cuestiones legales, el fenómeno tiene un componente económico. En este sentido el jefe de Gobierno de la Ciudad de Mendoza, Rodrigo Olmedo, vinculó la ausencia de limpiavidrios a la crisis que golpea al país.

“No es un fenómeno social en sí que hayamos analizado, pero en lo personal me parece que estas personas siguen en el campo de trabajo informal, pero han cambiado a una actividad más rentable”, opinó.

Olmedo destacó “los efectos positivos como consecuencia del nuevo Código Contravencional”, pero reconoció que “sigo viendo a los mismos chicos en las mismas esquinas, aunque ahora veo que venden bolsitas de residuos“.

Cuánto les deja la venta de bolsas

En el intercambio de un parabrisas limpio por una propina, entran en juego monedas o billetes de baja nominación, sin dejar de lado que muchas veces la situación era impuesta por el limpiavidrios sin el consentimiento de la otra parte. La venta bolsas de residuos arroja una mayor ganancia y, a la vez, evita situaciones de conflicto con la ley.

De acuerdo con dos proveedores céntricos la ganancia que se obtiene de la venta minorista de bolsas plásticas llega hasta cinco veces su costo. 

Desde la distribuidora de plásticos y productos de limpieza de calle Vicente Zapata y Salta, sus vendedores contaron que es “impresionante” la cantidad de chicos y jóvenes que acuden a comprar bolsas de residuos”, y detallaron: “La bolsa que más llevan tiene un costo de $70 y la venden hasta en $350″.

“Vienen personas de todas las edades a comprar bolsas para revender, hombres y mujeres, aunque la mayoría son hombres jóvenes“, agregaron.

Un relato similar se obtuvo de otro comercio vecino, en donde el vendedor calificó de “es la nueva”, ante el incremento en la demanda de bolsas de residuos para la reventa callejera.

Qué hicieron Godoy Cruz y Las Heras

Para Lisando Delgado, director de tránsito de la Municipalidad de Godoy Cruz, el nuevo Código Contravencional “fue clave, porque le dio el poder a la Policía de Mendoza para actuar y sacar a estas personas del lugar”. Pero también remarcó que “la situación económica actual es grave” y concluyó que los antiguos limpiavidrios y trapitos “han tenido que buscar otra actividad que les permita vivir”. 

Las Heras implementó el estacionamiento medido junto a la puesta en vigencia del Nuevo Código Convencional, ingresando al sistema registrado a los trapitos del departamento.

El Secretario de Intendencia, Fabián Tello, sostuvo que “todos los chicos pasaron a estar registrados por Acción Social, y de una u otra forma ya pertenecen al sistema laboral no informal”, aunque acto seguido, el funcionario reconoció que “es imposible saber qué hacen los chicos fuera del horario de trabajo como tarjeteros”.

Luego destacó la importancia de que los nuevos tarjeteros operen bajo pautas laborales que crean buenos hábitos: “Que cumplan un horario, que adquieran la responsalibidad del trabajo y se sientan incluidos, es muy bueno para ellos y estos hábitos se replican en sus familias”.