“Agosto será el mes de las segundas dosis”, adelantaba la ministra de Salud, Carla Vizzotti, el 27 de julio pasado, cuando la variante Delta se convertía en algo más que una amenaza en el mundo.

La irrupción de esa cepa altamente contagiosa obligó a la Casa Rosada a replantear la estrategia de vacunación: de buscar inmunizar con al menos una dosis a la mayor cantidad de población se tuvo que avanzar con el esquema completo -prioritariamente en los de mayor edad y grupos de riesgo, para luego continuar con el resto de la población-, única herramienta conocida para frenar el avance de Delta.

El objetivo de agosto fue entonces vacunar con la segunda dosis al 60% de los mayores de 50 años y se cumplió: hasta este martes más del 69% de las personas de ese rango etario tienen su esquema de vacunación contra el coronavirus completo.

Según publica el portal Infobae, esto fue posible porque se agilizó la llegada de vacunas. En agosto arribaron 8.427.225 dosis y, en total, ya suman 50.261.120 las que desembarcaron en Ezeiza.

Los datos además muestran que se cumplió la estrategia de avanzar con la aplicación de segundas dosis, aumentando un 156% la cantidad inoculada de ese componente respecto de julio.

De todas maneras agosto registró un ritmo menor de aplicación que julio: en este mes que se despide se completaron los esquemas de vacunación de 7,5 millones personas y se inoculó con una dosis a más de 2,9 millones, superando los 10,4 millones en total. El mes anterior se habían aplicado casi 11,7 millones (unos 8,7 millones de primeras y apenas 2,9 millones de segundas).

En total, el 61% de la población ya tiene al menos una dosis y solo el 31% logró completar el esquema. Aquí surge uno de los principales inconvenientes para el gobierno nacional: mientras los países que más avanzaron con la campaña de inmunización ya inoculan una tercera aplicación de refuerzo, en la Argentina aún hay 13,4 millones de segundas dosis que todavía faltan darse.

Más del 90% de las muertes en la Argentina se produjo entre personas mayores de 50 años y, debido a que los esquemas de vacunación completos ayudan a reducir la gravedad de la enfermedad (aunque no los contagios), haber alcanzado más del 60% de ese grupo etario totalmente inmunizado permite proyectar un golpe menos duro de la tercera ola en término de fallecimientos. No obstante, de acuerdo con una publicación del portal TN, todo indica que será necesaria una tercera aplicación de refuerzo.