Fue un testigo el que ayudó este miércoles a encaminar la investigación por el femicidio de Lucía Inés Fernández hacia el esclarecimiento.
El joven habló con los detectives policiales de Homicidios, liderados por el fiscal Carlos Torres, y le comentó que había visto a la víctima junto con un joven a quien conocía horas antes del hecho ocurrido en Rodeo del Medio, en Maipú.
Gracias a su declaración, los pesquisas se dirigieron hasta el domicilio del sospechoso, de 14 años, ubicado cerca de la casa de la víctima, y llamaron a la puerta. Los atendió la madre. Hablaron con ella y el menor terminó confesando que había atacado a Lucía porque ella le había dicho que estaba embarazada.
Sin perder tiempo, se desarrolló un allanamiento en la propiedad y encontraron material probatorio clave para el futuro de la causa: zapatillas con rastros de sangre (que servirán para cotejo) y un cuchillo tipo tramontina con mango azul.
Ver también: Femicidio de Lucía: el celular, la escuela y un ataque a puñaladas
Con todo el material secuestrado, la causa pasó a manos del fiscal Penal de Menores Gustavo Farmache. El presunto autor del femicidio, compañero de escuela de Lucía, es inimputable y debido a esto el Ministerio Público iba a definir su futuro.
Fuentes policiales y judiciales consultadas por este diario señalaron que la mañana de este miércoles se profundizó la instrucción cuando se conocieron algunos detalles de cómo se produjo el hecho.
El informe de la necropsia permitió conocer que la adolescente sufrió más de una decena de puntazos en diferentes partes del cuerpo, principalmente en el cuello y en el abdomen.
Este no fue un detalle no menor para los investigadores, debido a que la hipótesis de un supuesto embarazado pudo haber motivado el ataque.
Policía Científica también trabajó en la escena y descubrió que había signos de arrastre; es decir, que el cuerpo de Lucía fue desplazado con fin de ocultamiento después del ataque y mientras se encontraba con vida.

El femicidio de Lucía generó un fuerte impacto en los distritos de Rodeo del Medio –allí asistía al colegio–, y en Fray Luis Beltrán, donde vivía con su padres. Era hija única.
La reconstrucción sostiene que salió de su hogar al mediodía con el objetivo de juntarse con el joven que terminó asesinándola. Le dijo a los padres que iba al colegio pero, en realidad, no tenía clases.
Llegaron hasta una finca de calle Pueyrredón 4444, hacia el sur del cruce con Ruta 60, y allí sucedió el ataque.
Siempre manteniendo la versión del menor capturado, Lucía le habría dicho previamente que estaba esperando un hijo suyo. Al parecer, el homicidio estaba planeado.
Los investigadores llegaron hasta esta conclusión porque el adolescente llevaba un arma blanca. La víctima intentó defenderse pero nada pudo hacer para escapar.
El puntazo mortal, informó el Cuerpo Médico Forense, fue el que recibió en el abdomen, debido a que alcanzó una arteria.
Recién minutos después de las 20, un vecino de la finca abandonada, fue quien encontró a la joven sin vida.
