Las elecciones de este domingo servirán para definir varias cuestiones, algunas de ellas, se vienen observando en los últimos días.Se trata de posicionamientos de cara al proceso de dos años hacia el 2023.
Pero en tanto, el resultado de las primarias servirá para responder las siguientes preguntas:
¿De cuánto será la diferencia?
Las estimaciones previas indican que la primera fuerza será Cambia Mendoza. No será una sorpresa. La cuestión es cuántos puntos sacará la alianza gobernante. Hay lecturas moderadas y más optimistas. Para las primeras, el oficialismo superará los 40 puntos y llegará incluso al 45%. Para las segundas, hay posibilidades de que se rompa ese techo.
Por otro lado, desde CM calculan que habría una diferencia de 10 puntos respecto de la segunda fuerza -en la visión menos optimista-. La mayor diferencia que sacó el oficialismo ocurrió en 2009, cuando entonces gobernaba Celso Jaque y Julio Cobos volvía al radicalismo pero seguía siendo vicepresidente de CFK: en ese caso, la alianza Frente Cívico Federal ganó con el 50% y sacó una luz distancia de 25 puntos respecto del PJ.
El oficialismo puso toda la carne en el asador con una boleta en la que figura hasta el actual gobernador Rodolfo Suarez. El mensaje electoral apunta a la gestión: no sólo van a estar eligiendo representantes para los legislativos, sino que también se estará plebiscitando su tarea.
Así, Suarez se ofrece como el dirigente que resolvió la falacia de economía o salud. Las encuestas mensuales lo tienen como el segundo gobernador con mejor imagen en el ranking nacional.

Hasta ahora, si uno toma en cuenta los comicios que se han dado en otras provincias hasta el momento, los oficialismos se vienen imponiendo y con palizas. La más reciente fue con la reelección del gobernador correntino Gustavo Valdés, pero también hay que señalar la de su correligionario jujeño Gerardo Morales.
La otra cuestión interna que genera interés es la cantidad de votos que pueda sacar la lista B de Cambia Mendoza, encabezada por el empresario Rodolfo Vargas Arizu. Ahí la pelea será por el tercer lugar de candidatos a diputados nacionales. En la lista oficial, ese espacio lo ocupa el macrista Alvaro Martínez. Pero si Cambia Ya hace buenos números, el orden se modificaría dando chances al metalmecánico Julio Totero. En Luján, aseguran que la versión B de CM estará entre el 3 y el 5%, por lo que no llegará a la minoría. Una interna que, mirada con desconfianza, alimenta la pelea entre cornejistas y demarchistas.
¿Cuál es el número mágico del FdT?
El piso histórico de votos para el peronismo mendocino es del 25%. La misión del Frente de Todos es mantener esa cuota de adhesión y tratar de sumar otros porotos que lo lleven al 30%.
El objetivo es más que complicado, más allá de la campaña de convencimiento que han encarado Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo. La reman en una provincia donde se ha profundizado el feeling antikirchnerista, sumado a los más recientes escándalos protagonizados por la Casa Rosada. Y cuestiones que escapan a lo provincial como el manejo de la macreconomía, con la inflación como principal preocupación por parte de los ciudadanos.
Sagasti tiene en claro que esta es una parada hacia el 2023, donde buscará nuevamente ser candidata a gobernadora. Pero también tendrá que revalidarse hacia dentro del peronismo. El porcentaje de votos que reciba puede poner en discusión su liderazgo en este proceso de dos años que quedan. Habrá que ver si su mensaje, el de los acuerdos que benefician a Mendoza, logra empatizar con el elector.

Por otro lado, el peronismo afronta un escenario interno muy complejo que terminará resolviéndose con la herramienta de las colectoras. Las tribus departamentales pelean hoy el voto a voto y hay un escenario que se lleva toda la atención: Godoy Cruz, de donde proviene Sagasti y donde el aparato de La Cámpora -con organismos nacionales como el PAMI y la Anses– impone su poder territorial. Enfrente, un payamédico a la cabeza de la lista de concejales, Mariano Martínez, que cuenta con el respaldo del peronismo tradicional y los movimientos sociales.
La otra pelea de semifondo sucederá en Guaymallén, donde se enfrentan ex socios políticos: de un lado, el ex intendente Alejandro Abraham, por el kirchnerismo, y del otro Rafael Moyano y Juan Carlos Villegas, que también aglutinan al PJ no camporista. En ambos departamentos, la crítica hacia el kirchnerismo es la misma: el destrato por parte de dirigentes K.
La otra cuestión interna es cuánto le rendirá al FdT las colectoras y, principalmente, si José Luis Ramón -Protectora- aportará en esta estrategia o tendrá un efecto contrario.
¿Cuál será la tercera fuerza?
Salvo el FIT, el resto de la oposición busca morder su mejor porción en la torta antikirchnerista. Hugo Laricchia -Mendoexit- retándolo a José Luis Ramón, Mercedes Llano -PD- apuntando directamente a dejar al kirchnerismo sin banca en el Congreso son algunas de las expresiones más directas. En general, lo que se está previendo es que haya una dispersión de votos en este espectro de fuerzas minoritarias. La suerte electoral estará definida por quién podrá sintetizar el voto bronca o de descontento, ya sea con el Gobierno nacional como con el provincial.
Acá, se desprenden dos preguntas. Una, es si el FIT en este contexto podrá volver a renovar el crédito que tuvo en la elección de 2013, que le dio aliento para pelear cargos en los concejos y legislatura provincial. Ese esfuerzo luego mermó. Hoy el FIT además de sus propuestas históricas, como la de bajar el sueldo de la dirigencia política, busca promover una ley de defensa del agua a nivel nacional. Compite con la agenda ambientalista de los Verdes sobre todo luego de las movilizaciones populares en defensa de la ley 7722.
La otra es si el Mendoexit podrá instalarse como una fuerza nueva, hoy apalancando al Partido Demócrata, o si es un fenómeno puro y exclusivo de las redes sociales.

Hay otro dato paralelo y es en quiénes recaerá el voto joven. Para considerar, en estas elecciones, están habilitados 33.370 jovenes electores entre 16 y 17 años: 16.498 mujeres y 17.232 varones. Mendoza es la tercera provincia en el mapa electoral nacional con mayor cantidad de chicos que irán a votar por primera vez. Alguna de estas fuerzas apuntan directamente a ese segmento.
Hay que tener en cuenta un aspecto, dado que se eligen legisladores para el Congreso y para la provincia. La ley nacional estipula que, para las categorías nacionales, podrán pasar esta compulsa aquellas fuerzas que reúnan el 1,5% de los votos. En tanto, la ley electoral provincial determina que podrán seguir en competencia hasta octubre quienes alcancen el 3% de los sufragios.
¿Cuál será el nivel de voto en blanco?
No hay clima electoral, a diferencia de otras épocas, y en los partidos reconocen que el humor social no es el mejor. Y el telón de fondo es, además, la pandemia.
La elección de Salta fue un alerta. En esos comicios fue la baja participación del electorado, que en promedio fue del 65%. En las de Jujuy la concurrencia fue del 70%. En Corrientes, hubo un faltazo del 34%. En Mendoza, en las últimas tres elecciones -2015, 2017 y 2019- el porcentaje de asistencia a las urnas se mantiene rozando el 80%, es decir, un 20% de ausentismo.
Para tomar una referencia histórica, en las elecciones de 2001 -previo a la crisis de diciembre- la participación de los mendocinos estuvo en el 77%, en un proceso donde el promedio nacional de abstención fue elevado, más del 24%. ¿Qué impulsó aquella participación que estuvo por arriba de la media del país? Algunos memoriosos señalan que fue la aparición de una tercera fuerza, la FISCAL conducida por Aldo Giordano, que canalizó el descontento en Mendoza.
En general, la concurrencia a las primarias es menor que en las generales, entre un 70 a 75%. Para estas elecciones, están habilitados para votar 1.439.463 mendocinos.
Los especialistas que miden el pulso electoral con sus encuestas señalan un incremento de los indecisos. No se sabe qué pasará con el voto en blanco este domingo. Históricamente, en Mendoza, esta actitud del elector rondó el 3% del total. Para Elbio Rodríguez, que hoy mide para el FdT, podría llegar al 6%. Para Martha Reale, cercana al oficialismo, se estiraría entre el 7% y el 9%, aunque también da un margen para el ausentismo debido a la pandemia.
Ver también Indecisos y apatía: el pulso electoral para el domingo en Mendoza
Mientras que en otras provincias los principales candidatos están pidiendo que la gente vaya a votar, en Mendoza sólo se ha observado a las fuerzas minoritarias hacer campaña contra el voto en blanco. Marcelo Romano -PV- lo explicó gráficamente en un video: “Si en una mesa de 1.000, solamente van a votar 500 personas, el que saca 250 votos -que sería la principal fuerza-, obtendría el 50% de los votos. Y esto generaría mayoría automática de legisladores. En cambio, si de esas 1.000 personas, votan las 1.000, y esa fuerza saca 250 votos, tendría el 25% del total. Y esto no generaría una mayoría automática”.
El voto en blanco no le sirve a nadie y menos en un panorama donde cuesta romper la polarización. Hay, por otro lado, una batalla por ver quién se queda con el descontento social. En el oficialismo, se nutren de manera marcada por las diferencias que han tenido con la Nación en cuanto a la gestión sanitaria, pero también esgrimen que la provincia es discriminada con los fondos. En el espectro de la oposición, apuntan a las cuestiones no resueltas por Suarez en su gestión. Cuál será el porcentaje de este voto estrictamente emocional, es lo que se resolverá el domingo.
¿Rendirá el voto vacuna?
Iremos a sufragar en una circunstancia excepcional que implicará cuidados particulares definidos por la autoridad electoral nacional: con tapabocas, alcohol en gel y hasta protocolos específicos a la hora de poner el sobre en la urna.
El llamado voto vacuna no sólo puede generar rédito para la Nación, principal administrador de las dosis, sino también para los intendentes mendocinos, que son los que han organizado en cada departamento el operativo de inmunización. La eficiencia de estos operativos también puede rendir políticamente.
De igual manera, habrá que observar qué reacción negativa entre los electores habrá respecto a los escándalos políticos sobre la pandemia, desde el Vacunatorio Gate hasta la fiesta de cumpleaños en Olivos, que impactan en la versión local del FdT.
Según los datos del Monitor Público de Vacunación, Mendoza ha recibido 2.269.342 de vacunas. De estas, se ha aplicado un total de 1.923.850. Con una población estimada de 2.2 millones de personas, aproximadamente, apenas se ha completado la inmunización de 733.847. Es decir, el 38% de su población total. Pero en el Ministerio de Salud provincial tienen otros datos más actualizados e incluso diferentes: los mayores de 18 años que ya completaron su esquema alcanza el 50% de la población objetivo de la campaña, que es de 1.430.169 personas.

