Córdoba se encuentra conmocionada por el crimen de un adolescente de 17 años ocurrida en la madrugada de este jueves. Los responsables, de acuerdo con la investigación, fueron dos policías que dispararon por la espalda al chico mientras corría para huir de motochorros y que ya se encuentran detenidos e imputados por la Justicia.
La víctima fue identificada como Blas Correas. La reconstrucción del hecho da cuenta de que en la noche de este miércoles, el joven y tres amigos, más la novia de uno de estos, se encontraban cenando una pizza en un bar del centro de la capital mediterránea.
Horas después, subieron al auto -un Fiat Argo- de uno de ellos para ir a buscar a un quinto compañero a la zona sur de la ciudad.
A la vuelta, por avenida Vélez Sarsfield, el conductor de 18 años hizo una mala maniobra que provocó que dos motociclistas los increparan. La situación pronto se convirtió en un intercambio de insultos y con el espejo retrovisor del Argo dañado por la patada de uno de los motociclistas.
Tras esto, siguieron su camino y apenas pasaron por el puente de la Cruz Roja se encontraron con un retén policial: dos móviles cruzados que sólo permitía el paso por un carril central. Un policía les hizo señas de que frenaran
La primera versión policial señalaba que ese control se había dispuesto para encerrar al Argo por una supuesta denuncia. Pero esta no consta en ninguna parte. Por otro lado, los jóvenes explicarían posteriormente que los de la moto los habían denunciado.
Así que ante la seña del policía, el conductor del Fiat decidió acelerar para escapar, por lo que no está claro por qué decidió semejante acción que quedo registrada por las cámaras de seguridad que ya están en poder de la fiscalía.
En ese momento los policías abrieron fuego contra el Argo.
A toda velocidad, el asustado conductor aceleró aún más pero sus compañeros en el asiento de atrás le pidieron que frenara, que se querían bajar. Cuando el vehículo se detuvo, Blas -que iba en el medio- se quedó en su lugar.
“No puedo moverme, estoy herido”, les dijo. Uno de los balazos le había alcanzado a la altura de los omóplatos. El conductor decidió llevarlo rápidamente a la clínica Aconcagua, donde buscaron auxilio.
Según su relato, informa La Voz, no lo quisieron atender. Por ello, siguieron en dirección al Hospital de Urgencias hasta que un móvil les cerró el paso.
Eran las 0.30, momento en que Blas Correas había dejado de existir a raíz de su herida.
Por otra parte, los peritos llegaron a observar que la escena ya había sido alterada por los policías. El Argo tenía al menos cinco impactos de bala: dos en la luneta, dos en la chapa y uno en el baúl.
En tanto, los policías aseguraron que un testigo no identificado había visto que desde el Fiat habían arrojado un objeto. El rastrillaje dio con un revólver 22 en una bolsa.
Para los investigadores, se trataría de un arma plantada, ya que se trataba -según se verificó después- que estaba oxidada y le faltaban partes, por lo que no podía ser utilizado. .
Con el correr de las horas, se detuvo a dos policías, Lucas Gómez (35) y Javier Alarcón (31), imputados de homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego. Ambos son cabo primero y tienen más de ocho años en la fuerza, informaron desde La Voz.
El caso provocó un shock en el gobierno de Juan Schiaretti y la reacción del arco político que condenó el hecho, mientras sigue la investigación.
“No hay lugar ni para los apañamientos ni encubrimientos dentro de la Policía”, señaló el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera y aseguró que la policía cordobesa está “consternada” por la muerte del joven.
Blas tenía 17 años y dos hermanos. Era estudiante de sexto año del Colegio San José y socio del Club Atlético Belgrano. La vinculación con este club cordobés no es menor, puesto que era nieto de una de las gloria de la institución, Miguel “el Pato” Laciar.
