El celador acusado de abusar sexualmente de una alumna de 4 años del Instituto Leonardo Murialdo se jugará el viernes su última chance para recuperar su libertad o, al menos, aguardar el juicio en su contra con el beneficio de la prisión domiciliaria. La defensa del imputado ya agotó todas las instancias y buscará dar vuelta la página a favor de su representado. No obstante, la Justicia confía en que las pruebas reunidas por los investigadores son contundentes para que el maestranza continúe tras las rejas.

Ver también: Abuso en Murialdo: el celador seguirá detenido y hubo polémica

Trascendió que para conseguir su objetivo, los abogados defensores, Víctor y Federico Ábalos, se apoyarán en dos elementos probatorios que se presentaron ante la fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual Cecilia Bignert, días antes del inicio de la feria judicial. Uno de ellos es una serie de dibujos o composiciones plásticas que hizo la víctima en clase, las cuales fueron analizadas por un grupo de especialistas en salud mental.

El resultado de esos peritajes arrojó que la pequeña venía sufriendo vejaciones desde tiempo antes a radicarse a denuncia contra el empleado del colegio católico.

La otra prueba considerada clave para los letrados es la captura de la información de un mensaje de WhatsApp con video que fue enviado a un grupo que integraba el acusado. En la imagen consta que el celador acusado leyó un mensaje el 2 de agosto del 2018 a las 14.14, momento exacto en que, según la pesquisa, se perpetró el abuso sexual contra la niña.

Del otro lado, la fiscal María de las Mercedes Moya, que se encuentra subrogando a Bignert, intentará dejar sin efecto la estrategia de los defensores. El Ministerio Público cree que, lejos de beneficiar al acusado, los dibujos de la pequeña le dan fuerza a la investigación que se viene desarrollando desde principios de agosto del año pasado.

Según los representantes legales del celador, que el peritaje a las ilustraciones señalara que la víctima venía sufriendo abusos sexuales desde hace tiempo, demuestra que hubo actos previos al hecho denunciado y que sucedieron fuera de la institución. De esa forma, buscan plantear la hipótesis de que los hechos ocurrieron en el seno familiar.

Sin embargo, esta fue la primera posibilidad investigada y se la descartó de inmediato. Se indagó a varias personas en el proceso.

Primero, a los tres adultos que conviven con la menor: su madre y sus dos bisabuelos.

Desde hace tiempo, la progenitora de la víctima –que tiene otras dos hijas– reside con sus abuelos maternos. La posibilidad de que los abusos los perpetrara algunas de estas personas fue descartada mediante trabajo de campo y peritajes.

Ver también: Abuso en Murialdo: denunciaron penalmente al juez Sarmiento

Luego, la atención se centró en el padre de la víctima. El hombre, de 32 años, contaba con algunas denuncias por lesiones en su contra, las cuales fueron radicadas por la madre de la niña.

Debido a eso, desde el 2016 regía una prohibición de acercamiento hacia la mujer y las dos hijas que tiene con él, razón por la cual el sujeto perdió todo tipo de contacto con su ex y las criaturas, consta en el expediente. Asimismo, también se puso la mira sobre el padre de la hermana mayor de la víctima.

Este joven, de 27 años, contaba con dos antecedentes por delitos menores. Pese a eso, se conoció que sólo ve a su hija fin de semana por medio y que no tenía contacto con las hermanas de su niña, explicaron fuentes consultadas.

Por último, especialistas en delitos sexuales plasmaron en el expediente que, por lo general, las víctimas de corta edad no suelen fabular al brindar un relato y que si hubiese sufrido abusos de algún familiar lo hubiese dicho.

Además, consta desde el principio de la investigación, que los detectives plantearon la hipótesis de que la criatura venía sufriendo abusos en el establecimiento desde hace tiempo. Además, que estas acciones fueron llevadas a cabo por la misma persona, quien tenía contacto con ella en el colegio y que, poco a poco, se fue ganando la confianza de la niña.

Con respecto a la captura de WhatsApp que fue presentada por la defensa, desde la instrucción aseguran que se trata de una prueba sin sustento. Esto, porque, cuando se solicitó el teléfono celular del que se obtuvo la misma, el titular aseguró que ya no lo tenía.

También pidió que se presente, al menos, el video que fue enviado al grupo de WhatsApp, y varios integrantes del mismo que fueron citados a declarar explicaron ya lo habían borrado. De ese modo, no existe manera de comprobar que la captura sea real o no haya sido manipulada digitalmente, explicaron las fuentes.

Uno de los últimos puntos en los que se espera que haga hincapié la Fiscalía es en las imágenes obtenidas por las cámaras de vigilancia de la institución educativa en las que, el día que habría ocurrido el abuso, se observa al imputado a las 14.12 en el patio de juegos del nivel inicial y luego se dirige hacia los baños de la sala de 4. Allí existe un punto ciego, que no puede ser tomado por las filmadoras.

Después, vuelve a ser captado del otro lado, pero tarda unos dos minutos con treinta segundos en cruzar un tramo que puede ser recorrido en sólo 15 segundos, según se estableció. Justamente, en se momento, la víctima se había dirigido hacia los baños, de acuerdo a la declaración de su maestra, por lo que se cree que el hombre cometió el abuso en ese momento.

El caso

El expediente se inició tras la denuncia radicada por los padres de la víctima el 2 de agosto, cuando estos notaron que la niña no tenía puesta la ropa interior. Aparentemente, la nena fue consultada y les relató que un hombre de pantalón marrón había abusado de ella.

Por esa descripción quedaron en la mira los celadores de la institución, que utilizan uniformes de ese color. Días después, uno de ellos, de 48 años, fue sindicado como autor por lo observado a través de las cámaras de seguridad y por diferentes declaraciones que se les tomaron a los empleados del colegio.

Con el paso de los días se fueron reuniendo más pruebas y se realizó un allanamiento en la casa del sospechoso, en el que fue detenido. Luego, la fiscal lo imputó por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal y por la calidad de guardador.