Especialistas de la Universidad de Granada (España) realizaron un análisis matemático para determinar el impacto sanitario que puede tener la vuelta a las clases presenciales en ese país europeo, prevista para setiembre.

Según el estudio y suponiendo una familia media española, formada por dos adultos y 1,5 hijos menores —lo que se traslada a las operaciones matemáticas asumiendo que en el aula hay 10 estudiantes con un hermano y otros 10 que son hijos únicos—, sólo en el primer día de clase cada alumno estará expuesto a 74 personas. Eso ocurrirá, exclusivamente, si no hay roce con nadie externo al aula y al hogar familiar.

En tanto, en el segundo día “la interacción alcanzaría las 808 personas, considerando exclusivamente las relaciones sin distanciamiento ni mascarilla de la clase propia y las de las clases de hermanos y hermanas”, explicó Alberto Aragón, coordinador del proyecto, al diario El País. La proyección supera los 15.000 contactos en tres días.

Si el número de alumnos en el aula sube a 25, las personas implicadas llegarían a 91 el primer día y a 1.228 el segundo, según el estudio.

“No solo existe una deficiente preparación de cara a septiembre sino que, además, se dejó en manos de los colegios esta atribución  y no están preparados para tomar estas decisiones, sin el asesoramiento sanitario”, señaló Aragón.

La conclusión a la que arribaron los especialistas es que esta vuelta al colegio “merece una correcta planificación”. En este sentido señalaron que en España “se ha puesto mucho énfasis en el objetivo de abrir las aulas en septiembre, pero faltan todos los otros componentes de una buena planificación”.

Aragón indicó que, efectivamente, el primer día está organizado, pero “es necesario hacerlo más allá de esa primera jornada y hay que pensar en la segunda y en las siguientes”. Será entonces cuando las escuelas tendrán que enfrentar el desafío de cómo manejar la pandemia.