Cruces, chicanas. Preguntas de un lado, explicaciones del otro. Risas cómplices, respuestas nerviosas. Una nueva sesión caliente en la Legislatura provincial ¿Los senadores no se ponían de acuerdo por un artículo clave del Presupuesto o por los cambios en la ley antiminera? Para nada. El motivo del debate que se extendió por más de una hora fue… ¡el nombre del estadio cubierto!
Esas discusiones estériles y, en cierto punto, hasta infantiles sólo sirven para seguir hundiendo el prestigio de nuestros representantes y golpea a la famosa “institucionalidad” de Mendoza, que fue motivo de orgullo en el pasado porque nos ponía en un escalón (o varios más) por encima de otras provincias donde el caudillismo es moneda corriente.
Sesiones como la del pasado martes o la gran cantidad de proyectos inéditos que se presentan y que en la mayoría de los casos sólo sirven para engordar el informe que los legisladores presentan al final de su mandato para justificar su labor no les sirve a los mendocinos, que podrían comenzar a preguntarse para qué y por qué hay que seguir manteniendo un sistema bicameral, con 48 diputados y 38 senadores, que el año que viene costará -de acuerdo al proyecto de Presupuesto 2019- más de 1.100 millones de pesos.
Más teniendo en cuenta que la mayoría de las provincias tiene actualmente regímenes de una sola cámara: la de Diputados. Las únicas que mantienen en vigencia un sistema bicameral son, además de Mendoza, Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Salta, Entre Ríos, San Luis y Santa Fe.
Córdoba salió de esa nómina a comienzos de este siglo. “¿Está de acuerdo con reformar la Constitución de la Provincia para cambiar la actual Legislatura de dos cámaras con un total de 133 miembros por una sola cámara con un máximo de 70 legisladores?”. Esa fue la consigna que los cordobeses tuvieron que responder en una consulta popular realizada en julio de 2001. El argumento fue reducir el costo de la política y el 75% respondió que sí. Al año siguiente, la reforma se hizo realidad.
¿Qué responderían los mendocinos ante una consulta similar? Por temor a la respuesta, esa seguramente es una pregunta que hoy ningún político se animará a hacer.
Maurice Duverger (Angulema, 1917 – París, 2014) fue un reconocido sociólogo y politicólogo francés que hace años escribió que “el bicameralismo pierde progresivamente su actualidad porque, salvo en los Estados federales, las segundas cámaras están en vías de desaparición”.
Entonces, según Duverger, no existen razones de peso para justificar el bicameralismo provincial. Es un sistema que nació para compensar la representación proporcional a la población (Diputados) con los intereses de estados más pequeños con los de otros mayores, mediante una representación igualitaria (Senado).
Eso ocurre a nivel nacional: en el Congreso todas las provincias tienen tres senadores pero la cifra de diputados depende de la cantidad de habitantes de cada distrito. Así, por ejemplo, Buenos Aires tiene 70, Mendoza 10 y Catamarca 5.
Pero eso no pasa lo mismo en la Legislatura. La Constitución de la Provincia (sección III capítulo I), establece que el Poder Legislativo será bicameral, ejercido a través de una Cámara de Diputados y otra de Senadores elegidos a través del voto directo, por secciones electorales.

“Este sistema, tal como está planteado, genera casos de sobre representación y de sub o infra representación política de distintas regiones de la provincia, ya que algunos departamentos quedan sin una adecuada representación de sus intereses en la Legislatura”, indica un informe de la Universidad Nacional de Cuyo titulado “Representación territorial de los departamentos en el Parlamento Provincial”.
“Esta situación, afecta directamente el derecho a representar y a ser representado; el derecho a la participación política y el derecho a peticionar a las autoridades. Además, promueve el desinterés y la desidia por la cosa pública y por la actividad política”, agrega el mismo trabajo de la UNCuyo.
Entonces, en el sistema bicameral mendocino los departamentos más grandes (Las Heras, Capital, Guaymallén, Maipú, San Martín, Godoy Cruz, Luján y San Rafael) tienen una sobre representación legislativa con respecto a otros distritos que componen la misma sección electoral.
Los defensores del actual sistema aseguran que con dos cámaras se fortalece el control sobre el Poder Ejecutivo. Los detractores, en cambio, sostienen que esa auditoría se puede realizar perfectamente con una cámara legislativa.
Pasar al sistema unicameral no es tema de debate en Mendoza, donde cualquier modificación constitucional es prácticamente imposible. Tampoco existe interés político en perder privilegios.
“Si es por una cuestión de economía, el tema está mal enfocado, porque el sistema bicameral tiene sus ventajas más allá de lo económico. Si a Mendoza, por sus habitantes le corresponde tener una cierta y determinada cantidad de legisladores en una sola cámara, es preferible partir el cuerpo en dos. Que exista una cámara de origen y otra revisora porque los ejemplos de cámaras unicamerales en otras provincias han sido nefastos”. La frase refleja el pensamiento político mayoritario en la provincia pero no es nueva: febrero de 2002.
Sin embargo tiene vigencia porque su autor fue Juan Carlos Jaliff, por entonces ministro de Gobierno y quien justamente el pasado martes presidió la sesión donde los senadores debatieron por más de una hora qué nombre debería tener el estadio cubierto.
