Anabel Fernández Sagasti aprovecha la coyuntura y anuncia plenarios en cada departamento de Mendoza. Se conmemora un nuevo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, y le sirve para hacer una demostración de poder y de convocatoria en medio de una interna peronista que nadie sabe cómo terminará. Primero, porque más allá de la elección de las nuevas autoridades partidarias, no es precisamente allí donde se toman las decisiones más importantes. Segundo, porque no hay una voz de mando sólida para tomar esas decisiones. Y tercero, porque después del gobierno de Francisco Pérez, el PJ mendocino estuvo deambulando, perdido, sin saber a quién seguir. Cristina, Pichetto, Massa, Urtubey, Solá… Nada convence como para, al menos, equivocarse. No hay rumbo ni para eso.

En esa desinteligencia, el kirchnerismo es el único que tiene en claro su objetivo. Y ahí, Fernández Sagasti está levantado la bandera nacional desde Mendoza. La senadora nacional tiene peso fuerte en el núcleo más duro del cristinismo, conformado por quienes defienden a la ex mandataria sin importar si dentro de la causas por corrupción en las que está imputada hay pruebas contundentes. Guste o no, el kirchnerismo cree a ciegas en su líder y no la cuestiona bajó ningún punto de vista. Una lógica religiosa, casi coincidente con el acercamiento cada vez más explícito con el Vaticano.

Alguien más está tejiendo en el peronismo. Desde una posición rara, es cierto. Hay movimientos que huelen a monje negro. Por ejemplo, en Maipú se convirtió en el epicentro de elucubraciones por diferentes motivos.

El nombramiento de Matías Stevanato como jefe de Gabinete municipal de Alejandro Bermejo y candidato a quedarse con la intendencia hizo ruido. La versión poética indica que los hermanos que gobernaron durante más de dos décadas el departamento decidieron dar un paso al costado y permitir una renovación generacional. Buscar nuevos cargos, tal vez, lejos de la intendencia.

Lo de Stevanato sorprendió porque no aparecía en la primera lista de los potenciales discípulos de los Bermejo. En todo caso, siempre estuvo más vinculado con Alejandro Cazabán y Celso Jaque. Es lógico que queden varios heridos en el camino; entre ellos, los que siguen de cerca el desarrollo de las causas por irregularidades en el Instituto de Juegos y Casinos y que lo tienen apuntado a Carlos Bianchinelli. El actual diputado era la cara visible de la política en el Casino, aunque no estaba solo.

El único problema que, en teoría, se ahorrará Maipú es la pelea con Alfredo Cornejo si decide firmar el decreto para limitar la reelección de los intendentes. Pero es sólo en teoría. Más allá de haberse bajado, Bermejo acompañará al resto de los jefes comunales peronistas que buscarán seguir arraigados a un sillón del que ya conocen todas las costuras.

Por un lado, se declama renovación. Por el otro, las eternas gestiones han visto pasar generaciones de pibes que entraron en crisis cuando se les pasó la edad de militar en el Juventud Peronista y debieron conformarse con cargos de poca monta. No hay nombres que pinten para potenciar el partido. Si hasta entró en conversación la posibilidad de llevar a Rodolfo Gabrielli en la lista del año que viene. La renovación se los puede encontrar en el kirchnerismo, de la mano de La Cámpora. Pero, precisamente, son kirchnerista, no peronistas.

Surge cierta envidia hacia el radicalismo. Hoy, Cornejo tiene varios nombres para jugar al ajedrez político. Y sabe que, en su momento, todos rendirán. En la lista figuran Martín Kerchner, Tadeo García Zalazar y Natalio Mema; este último, como un nene mimado de la política radical, cuya aparición en las grandes ligas sorprendió y al que quieren llevar de a poco.

Un toque más grande en edad, aunque en el punto exacto para pelear la gobernación, aparece Rodolfo Suárez. Que sí, que no, que tal vez, que ahora sí… el intendente de Capital juega con la ventaja que hoy le dan las encuestas pensando en el 2019. No ser del riñón más íntimo de Cornejo, podría jugarle en contra; apenas un detalle.

Tener a alguien del palo en el Ejecutivo es casi tan importante como manejar la Legislatura. El año que viene renuevan la mitad de los senadores y diputados y el frente Cambia Mendoza se juega su poder en la Casa de la Leyes. Será fundamental, entonces, sacar la mayor diferencia posible, dando casi por descontado que Cornejo le pasará la banda a quien él elija. La decisión vendrá de la mano de las encuestas. Más practicismo y menos romanticismo.

Será una elección de electores. Se impondrán aquellos que puedan y sepan jugar con la herencia que reciben. Votos prestados, que le dicen. En eso anda Omar De Marchi, que en los últimos meses trajo a varias autoridades del Gobierno nacional para potenciar su imagen y seguir con la ilusión activa de ir por la gobernación.

Luján también está dejando heridos; sobre todo, porque es una bombas de rumores. De una alianza con parte del PJ, con el tunuyanino Martín Aveiro como interlocutor, hasta las versiones que hablaban de un nuevo acercamiento entre De Marchi y Omar Parisi; una relación tan desgastada que no volvería ni por conveniencia.