¿A qué se refiere cuando se habla de ‘egoísmo positivo’ a nivel de la sexualidad? Este término alude a centrarse en las necesidades de uno mismo sin ir en contra de las necesidades de los demás. Y, si se lo relaciona con el sexo, se refiere a que cada miembro de la relación sexual busca y se hace responsable de su propio placer. En contrapartida, se ubicaría el concepto de altruismo sexual. Éste se refiere a cuando una persona tiene como objetivo sexual que su pareja disfrute sin preocuparse ni buscar el propio placer.
Esto va a generar consecuencias negativas para la persona, haciendo que viva su sexualidad sin placer, sin disfrute, sin tener en cuenta las propias necesidades, etc.

El sexo, hasta hace poco, se consideró como algo sucio, malo, oscuro, peligroso… Y eso marcó la forma de entenderlo y de vivirlo. Estos mensajes y prejuicios recibidos generan en muchas personas inseguridad, miedo y culpa, lo que provoca un bloqueo en la propia sexualidad.
Así, poco a poco se intenta actualizar -y naturalizar- la idea del sexo, y se empieza a hablar de libertad, placer, complicidad, confianza. Sin embargo, aún queda mucho recorrido para que los mensajes positivos “calen” en el interior y las personas sean capaces de dejarse llevar y disfrutar con plenitud.
En busca del placer: cuatro claves
1 – Autoconciencia sexual.
Para conseguir ser uno mismo en la cama, el primer paso es conectar con la propia sexualidad, lo que llama la autoconciencia sexual. Se debe saber qué nos gusta, conseguir dejarnos llevar y apagar el “ruido interno”, superar los propios miedos y, sobre todo, aceptarnos y evitar autocastigarnos.
2 – Confianza.
En segundo lugar, es importante generar un buen clima y vínculo con la otra persona. La comodidad es básica para poder mostrarse tal cual es uno. Es fundamental tener la sensación de poder expresar lo que sea y sentir que la otra persona lo va a comprender y respetar. Por ejemplo, poder decir si algo no nos gusta, si duele, si nos gusta algo en concreto, etc. Y no tener la sensación de rechazo ni de inseguridad.

3 – Autenticidad.
Se debe trabajar algunos de los mitos sexuales que se tienen interiorizados. Por ejemplo, la idea de complacer al otro, de creer que tendremos un buen sexo si hacemos lo que el otro quiere o si “aguantamos” y fingimos que disfrutamos con algo que no nos gusta. O pensar que gustaremos más dependiendo del cuerpo que tengamos, cuando la sexualidad se basa en actitud y erotismo.
4 – Buscar el propio placer.
Aprender a ser egoístas positivamente en el sexo se refiere a conectar más con uno mismo, a aceptarse, a confiar y a dejarse llevar para poder disfrutar plenamente de la sexualidad, a solas o en compañía.

El mantra que deberíamos repetirnos es “Yo soy el o la responsable de mi sexualidad y de mi placer y, por eso, soy el o la encargada de buscarlo, respetando siempre al otro”.
Por: Núria Jorba, para La Vanguardia.
