El Cabezón Sánchez también está acusado de lavado.

Independiente Rivadavia tenía al Camel Omar Jofré, quien terminó asesinado a balazos la madrugada del 24 de febrero de este año a la salida de un boliche de Chacras. Godoy Cruz, a Daniel Rengo Aguilera, actualmente en una celda de la prisión. Huracán también, con Isaac Rojas, el hijo de la Chilena Ruth, no se quedaba atrás.

Estos personajes estuvieron o están vinculados a las barras bravas de esos clubes y a la venta de estupefacientes, como han marcado investigadores judiciales y policiales en los últimos años. Antes de ser acribillado, el Camel estuvo en la cárcel cumpliendo una pena por tenencia de cocaína para la venta.

Por estos días, el Rengo Aguilera está cerca de ir a juicio por el mismo delito. Y el Gordo Isaac Rojas, como lo conocían, también cumple pena por tener un vivero de marihuana con más de 600 plantas.

En las últimas horas trascendió que un barra de Gimnasia y Esgrima, aseguraron fuentes de la causa, está detenido hace pocos días por violar la Ley de Estupefacientes.

Se trata de un sujeto llamado Daniel Sánchez (46), uno de los siete sospechosos atrapados a principios de agosto con uno de los cargamentos más importantes de cocaína de la historia de Mendoza, es decir, los casi 50 kilos secuestrados en La Paz por la división Robos y Hurtos de Investigaciones la noche del martes 6 de este mes durante la operación bautizada Arco Blanco.

Sánchez, un reconocido hincha de la popular del Lobo, como explicaron fuentes policiales y judiciales, era uno de los hombres que viajaban en el mismo vehículo que el presunto líder de la organización y empresario de la noche mendocina, Sergio Chirola Pizarro.

Lo hacía marcando punta en un Toyota oscuro, es decir, delante de otro vehículo donde se traficaban los 50 panes del polvo valuado en 20 millones de pesos, que venía desde el norte del país y tenía como destino una casa de Guaymallén.

Los pesquisas consultados por El Sol contaron que Sánchez era uno los integrantes con mayor actividad en la organización y “cumplía un rol fundamental” durante el transporte y la posterior distribución de la cocaína en tierras locales.

La reconstrucción agrega que el Cabezón Sánchez, como lo llaman en la hinchada –es marcado como “uno de los capos”, es decir, referente de la parcialidad–, salió de Mendoza en una VW Saveiro rumbo a Córdoba, donde se iban a juntar los vendedores de la cocaína.

Viajaba en ese vehículo con otro sujeto, identificado como Claudio Marcelo Olivera, de 35 años (nacido el 19 de octubre de 1983). Pararon en un hotel del centro de Córdoba llamado Quetzal (ubicado en calle San Jerónimo).

Allí estaban el Chirola Pizarro y otros dos hombres, entre ellos el salteño Luis Wilder Zalazar, el nexo para conseguir la cocaína en el norte del país.

Ver también: Operación Arco Blanco: cómo se pactó la entrega de la cocaína

Durante el sábado 2 y el domingo 4, la banda habría acondicionado la Saveiro en la que arribaron el Cabezón Sánchez y Olivera y ocultaron los panes detrás de los plásticos que recubren la cajuela de la camioneta.

En ese hotel también se encontraban otros dos hombres, uno oriundo de Buenos Aires y otro nacido en España pero con domicilio en Perú.

Si bien no figuraban en la investigación de Robos y Hurtos, terminaron siendo detenidos porque partieron hacia Mendoza casi al mismo tiempo que el resto de la banda, detallaron los sabuesos.

Lo cierto es que, el martes 6, los policías montaron todo el operativo para detener al convoy de vehículos que había partido desde Córdoba.

El primero en pasar por Desaguadero, en La Paz, fue el Toyota en que viajaban Pizarro y Sánchez. En ese rodado, que tenía el objetivo de alertar al resto si venían policías o se encontraban con algún problema en la ruta, también iba otro hombre.

Los detectives le frenaron el paso y esperaron el arribo de la Saveiro. Cuando llegó, detuvieron al conductor, el “fletero” Olivera. Al requisar la camioneta, hallaron la mercadería.

El salteño Zalazar, por su parte, venía unos minutos detrás en otro auto, un BMW. Pero, al perder contacto telefónico con sus pares, quienes ya habían sido reducidos, cambió de rumbo y se dirigió hacia el norte.

Sin embargo, los policías ya los habían detectado y terminó siendo apresado en El Encón, departamento de Lavalle.

Con todos los sospechosos tras las rejas, los detectives comenzaron a profundizar la pesquisa. Por estas horas intentan conocer si el español y el bonaerense cumplían algún rol en el tráfico de la droga.

A los detectives les llama la atención que pararan en el mismo hotel y salieran hacia Mendoza unos minutos después que Pizarro y compañía.

Así las cosas, mientras continúa la instrucción, se espera que en los próximos días la Justicia federal, a través del juez Walter Bento, defina la situación procesal de los apresados.