Los sex toys se han convertido en un signo más del empoderamiento femenino. Según un relevamiento realizado en diferentes sex shop del Gran Mendoza, las mujeres van a la vanguardia de las compras de estos accesorios tanto para usar en pareja, como para la autosatisfacción y exploración personal.

Los productos que se consiguen en la provincia son importados y van en promedio desde los $1.000 a los $1.800. Entre los más adquiridos están los anillos peneanos, los consoladores manos libres, los doble penetración y los estimuladores clitorianos.

También son tendencia los geles con efecto, los disfraces y todo tipo de implementos para relaciones homosexuales como los arneses y las prótesis.

Mientras que algunos sexólogos los prescriben para resolver problemas de disfunción, otros aseguran que la imaginación a la hora del sexo es suficiente.

En este sentido el sexólogo Miguel Palmieri sostuvo que “hoy lo que falta son juegos y no juguetes” y se puede suplir con cualquier elemento que se encuentre en la habitación.

“Los juguetes tienen un mercado creciente y tiene que ver con el empoderamiento de la mujer en relación a su sexualidad. Hace tiempo atrás este tipo de ventas tenía que ver con productos relacionados a la fantasía masculina, con elementos básicos como los consoladores que tenían todo un catálogo de formas peneanas. Cada vez más se entiende que el placer de la mujer no pasa por el coito y la penetración es un elemento más dentro del juego”, afirmó.

Asimismo, recomendó: “No son la panacea, una persona puede salir decepcionada si no sabe de qué se trata. El juguete sexual tiene indicaciones y contraindicaciones y no son un elemento mágico que por sí solo va a mejorar la sexualidad de la pareja. Sin embargo, las mujeres, pueden descubrir en muchos casos lo que ha estado vedado. El manejo de la verdadera sexualidad femenina”.

Un juguete para cada cama

Si bien gran parte de estos productos son adquiridos vía online, un buen número se consigue en locales ubicados en pleno centro de Mendoza o a través de reuniones de tuppersex.

La encargada de un local, se atrevió a confiar que son “la farmacia de los sexólogos” y que la mayoría de estos artefactos son creados con fines terapéuticos para ayudar a mitigar todo tipo de disfunción, desde flacidez del pene, dispareunia o para ayudar a la lubricación”.

“Uno ve el sexo como algo gracioso o divertido pero hay problemáticas que no lo son. Por ejemplo, en el caso de la eyaculación precoz o las personas no pueden mantener una erección y que les genera preocupación. Entonces, para todo esto hay geles, pastillas con hierbas naturales o anillos que retrasan la eyaculación”, indicó la empleada y sostuvo que estos elementos les generan confianza y sirven para sumar puntos a la hora del sexo.

Aseguró que hay clientes que llegan para solucionar problemáticas concretas y otros por sola diversión. Sus clientes se diferencian por sus gustos sexuales.

Mientras que las mayoría de las mujeres buscan accesorios para la pareja, otras los compran para utilizar solas. “Las hetero compran disfraces, geles con efectos, anillos peneanos que sirven de estimulación a ambos, uno y otro vibrador o algunas son más osadas y buscan cosas de latex o combos de sado”, dijo.

En tanto, las lesbianas buscan arneses con dildos o juguetes doble penetración.

“Los hombres piden estimuladores o anillos y los homosexuales, vibradores, lencerías o geles con efectos para mantener la erección o comestibles para el sexo oral”, explicó.

El boom del tuppersex

Las reuniones de mujeres en una casa para vender productos llegaron a los juguetes sexuales. En la provincia existen desde hace tiempo y ya son una tendencia instalada. Una de las referentes de los tuppersex es Laura Monllor de Ama de cama.

“La mujer se cansó de que fuera tema tabú y ahora cada una quiere tener su juguetito tipo mascota para utilizarlo cuando y dónde quiera. En un principio se quedaban sorprendidas con estos productos y hoy buscan tener el último o reponer los que tienen”, indicó.

“Hay un pensamiento machista que creen que la mujer llega al orgasmo por la penetración sola, pero la necesitamos la estimulación clitoriana”, confió Laura.

Productos

  • Estimuladores clitorianos. Son uno de los más adquiridos. Estos masajeadores suelen tener un diseño ergonómico que se adapta perfectamente a la anatomía de la zona vulvar externa de la mujer, concentrando en ella la vibración y la presión. Algunos de ellos son masajeadores unisex.
  • Los que se consiguen en Mendoza, por lo general, tienen forma de mariposa y van desde los $1.000. También los hay inalámbricos que se introducen en la vagina y vienen con un control remoto por $2.000.
  • Anillos peneanos. Vienen con infinidad de formas. Tiene doble función: en el hombre ejerce presión en la base del pene, evitando el retorno sanguineo y prolongando la erección. Mientras que a la mujer le produce un roce extra en la zona del clítoris.
  • Los de silicona parten de los $250, los vibradores descartables cuya vida útil termina cuando se agotan las pilas, cuestan $400 y los que tiene pilas intercambiables desde $600.
  • Balitas. Se utiliza sobre todo para estimular la zona externa del clítoris. Viene con nivelador de intensidad y es muy sencillo sincronizar el orgasmo con el hombre. Se pueden adquirir desde $600.
  • Doble penetración. De forma realista y con dos penes de diferente tamaño para poder penetrar la zona anal y la vaginal sin problemas. Su precio va desde los $1.000.