El fiscal Juan Carlos Alessandra dio uno de los pasos más importantes en la instrucción que lidera desde principios de este año contra la organización criminal que lideraría Sandra Jaquelina Vargas (37), la Yaqui, al imputar ayer por participación primaria en homicidio agravado por el uso de arma de fuego a uno de sus sobrinos, de 20 años, quien fue detenido el 14 de marzo en el oeste de Godoy Cruz por tres abusos de arma y permanece encerrado en la cárcel de San Felipe. Desde ese día, cuando se produjeron casi todas las capturas en San Luis y Mendoza, es la primera vez que el fiscal imputa un asesinato a uno de los sospechosos de ser parte de la banda.

Se trata de Carlos Vargas, un joven apodado el Junior y señalado por los testigos como uno de los presentes en el asesinato de Andrés Alejandro Arce (31), cometido el 8 de febrero a la siesta en calle de Salvador Arias y Monte Hermoso, en el barrio Sarmiento. Se creía que la víctima era rival de la banda delictiva y por ese motivo se dio la orden para ejecutarla. Al menos, tres personas fueron tras ella en un auto y le dieron alcance mientras circulaba en otro vehículo en el cruce antes citado. Arce fue acribillado a tiros. Sin embargo, la pesquisa presentó un giro y se supo que los agresores se confundieron y terminaron quitándole la vida a una persona que no era su enemiga.

EN LOS PASILLOS. Cerca de las 12.30, el Junior ingresó al despacho del fiscal Alessandra, ubicado en el segundo piso de los tribunales locales, custodiado por tres penitenciarios. Treinta minutos después, lo retiraron esposado con una calificación en su contra mucho más pesada que los tres abusos de armas que el mismo magistrado le había notificado luego de su captura en marzo. Prefirió no declarar.

El Junior Vargas es considerado uno de los miembros más activos dentro de la organización que operaba en Godoy Cruz y fue desbaratada en marzo. Se mostraba armado en la red social Facebook, junto con otros primos –como Jonathan Brizuela, también en prisión–, y es amigo del Cara Cortada, un menor de 17 años encerrado desde el año pasado por estar sospechado de cometer tres crímenes en Godoy Cruz. Es considerado uno de los angelitos de la Yaqui, jóvenes que recibían órdenes de matar o distribuir drogas en los barrios del oeste a cambio de dinero y vehículos. Su mamá, Patricia Vargas, es hermana de la Yaqui y también cayó presa el 14 de marzo.

De acuerdo con la incorporación de diversas pruebas instrumentales y la declaración de testigos presenciales, el 8 de febrero a la siesta, tres hombres que iban en un VW Fox negro por el oeste de Godoy Cruz se toparon con otros tres que lo hacían en un Peugeot 307 y previamente habían ingresado al asentamiento Campo Papa a comprar drogas. En el volante del Fox, sostiene la instrucción, estaba el Junior Vargas. Existen pruebas que aseguran que este trío tenía la orden de vengar la muerte de Cristian Gelvez, el marido de la Yaqui, asesinado de tres balazos a fines de enero durante un enfrentamiento armado en calle Chuquisaca. Creyeron que en el Peugeot viajaba Javier Enrique Quirino, el Carnicero, un ex penitenciario a quien la organización señalaba como autor del crimen de Gelvez. Le frenaron el paso y dos hombres robustos bajaron armados del Fox: segundos después, Arce  falleció acribillado con pistolas calibre 9mm y 40 y hasta sus amigos lo dejaron tirado sobre el asfalto ante el temor de ser detenidos por la compra previa de estupefacientes.

Sin embargo, el plan falló porque Arce no tenía nada que ver con el asesinato de la pareja de la citada jefa narco. Un pesquisa policial resumió ese hecho con una sola frase: “Arce medía un metro noventa y Quirino también. El parecido físico es increíble, las fotos lo dicen todo”.

De acuerdo con la causa, el plan para asesinar a Quirino fue ideado, entre otros, por Miguel Ángel Valdivia, pareja la Silvana Natalí Vargas, otra hermana de la Yaqui. Ambos fueron detenidos el viernes 18 de julio en un camping de Rivadavia y acusados por asociación ilícita y falso testimonio agravado. 

Valdivia, estando en prisión por tema de drogas, le habría pedido a una hija de la Yaqui –la segunda, de 17 años y detenida también el mes pasado– que declarara y acusara como autor del homicidio de su padre a Juan Chicho Paez, con quien la banda tenía problemas. De esta forma, la organización pretendía que los investigadores policiales fueran tras Paez mientras ellos lo hacían con Quirino. Esto no logró concretarse. Los señalados sicarios se confundieron y el Carnicero terminó detenido días después en el barrio Bancario de Godoy Cruz.

Lo cierto es que la investigación en la Justicia local sigue su curso y van apareciendo nuevas imputaciones contra los diez sospechosos. Tal como informó El Sol en su edición de ayer, la Yaqui Vargas y su hija Silvina Gelvez declararon por primera vez en la causa por asociación ilícita y culparon de su detención a periodistas y policías, alegando que respondieron a un pedido del gobernador Francisco Pérez para que se terminara con la inseguridad en la zona. Mientras, en la Justicia federal, responden por comercialización de drogas y lavado de capitales. 

Todas las acusaciones

Carlos Vargas fue detenido el 14 de marzo en el oeste de Godoy Cruz. En un principio, el fiscal había acusado al Junior por abuso de armas en tres casos. Uno de esos hechos se produjo después del enfrentamiento que le costó la vida a Cristian Gelvez, pareja de la Yaqui, el 19 de enero. Pruebas sostienen que este joven, junto con otros dos hermanos de la presunta jefa narco –Ariel el Pitu y Carlos el Guatón–, buscaron venganza y atacaron a balazos la casa del Campo Papa de donde salieron los tiros que mataron a Gelvez.