El titular del Segundo Juzgado de Garantías, Aníbal Ezequiel Crivelli, resolvió que no corresponde el sobreseimiento en la causa para el policía acusado de matar a un chico de 16 años en un barrio del oeste de Godoy Cruz en marzo, porque no existió legítima defensa. De esta forma, discrepó con el fiscal especial Santiago Garay, quien había realizado el pedido para terminar con la investigación hacia el efectivo a mediados de agosto.

Ante las dos posturas, el expediente pasó a la fiscal de la Cámara de Apelaciones, Paula Quiroga, para que defina próximamente el futuro procesal del uniformado, identificado como José Castro (45), quien se encuentra en libertad desde fines de julio.

Si Quiroga coincide con el análisis de las pruebas que realizó el juez de Garantías, Garay será apartado del sumario judicial y uno de sus dos pares de la fiscalía especial deberá continuar con la pesquisa. De lo contrario, si se ajusta a lo requerido por el fiscal de Instrucción, el juez Crivelli deberá firmar el sobreseimiento y el fallo será inapelable para la querella, que es parte de la causa.

La familia de Nicolás Barrera, el adolescente que murió por la bala policial el 20 de marzo pasadas las 21 a pocos metros del barrio Los Barrancos, celebró la resolución de Crivelli, porque asegura que es un caso de gatillo fácil y así lo confió ayer a El Sol el abogado que los representa, Luis Romero. “Nosotros entendemos que acá hubo un homicidio agravado, no legítima defensa. La familia de Nicolás ha celebrado esta resolución”, resaltó. En esa sintonía se expresó el padrastro de Barrera, Darío Carrasco.

“Nosotros entendemos que acá hubo un homicidio agravado, no legítima defensa”

Lo cierto es que, con la postura que dejó plasmada el juez Aníbal Crivelli, se infiere que existen dudas con respecto a lo que sucedió hace casi medio año y no se probó lo que concluyó el fiscal de Instrucción.

Fuentes judiciales señalaron que el juez de Garantías entiende que se está frente a un homicidio (que podría ser agravado por el uso de arma de fuego, porque el policía estaba de civil, y no en funciones) y que no existe certeza para encuadrar el caso en legítima defensa. Inclusive, Crivelli se explaya y aporta que tampoco se está en presencia de un hecho de exceso en legítima defensa, que prevé penas como las que están fijadas para el delito de culpa o imprudencia (de dos a cinco años de cárcel).

SE DEFENDIÓ. Para el fiscal especial Garay, el policía Castro bajó de un colectivo para dirigirse a su hogar y fue abordado por dos jóvenes malvivientes con fines de robo. La escena fue el camino de tierra conocido como Subida de la Bloquera.

Testigos señalaron –y coincidieron con la versión que aportó el miembro de la fuerza– que uno de los asaltantes portaba un arma de fuego.
La instrucción del fiscal especial agrega que, como el policía, que vestía de civil, portaba su arma reglamentaria –una pistola calibre 9 milímetros–, se defendió porque temió por su vida. Básicamente, el representante del Ministerio Público se basó en el pedido para sobreseer a Castro en que, si los jóvenes no abordaban a la víctima con fines de sustraerle sus pertenencias, la reacción del policía no hubiese existido.

Pero, la discusión se centra en cómo ocurrió la muerte de Barrera. Si bien estaría probado que existió un asalto, el proyectil que recibió ingresó por el glúteo y salió por la zona pectoral, es decir, recibió el balazo mientras se encontraba de espaldas. Así las cosas, en las próximas semanas, cuando se ventile la resolución de la fiscal de Cámara, se verá cuál de las posturas es la que prevaleció.

El día del hecho, el policía Castro dijo que lo abordaron e intentaron asaltarlo. Y agregó que reaccionó porque le dispararon. Sin embargo, eso no se comprobó. El arma que encontraron, un revólver que al parecer tenía Barrera, no estaba apto para el disparo, porque carecía de gatillo y tambor.

Darío Carrasco es el padrastro de Nicolás Barrera y ayer dialogó con El Sol. “Nosotros queremos que el policía esté preso. Está en libertad ahora. Tenemos bronca. A Nicolás lo mataron de espalda, por detrás, eso no es legítima defensa”, señaló. Y agregó: “Dijo (el policía) que hubo intercambio de disparos, pero no se probó, el arma que encontraron no tenía gatillo ni tambor”, aseguró.