“La inercia frente a la vida es cobardía. Un hombre incapaz de acción es una sombra que se escurre en el anónimo de su pueblo.” *Y así, presos de su inacción miles de cobardes fingen su existencia creyendo que burlan la realidad en una mueca constante.
Pero una noche, una chispa se enciende e irrumpe en la casa de esos actores desbaratando su pantomima. Daniel Quiroga y Cristian Di Carlo son quienes exponen el retrato de una sociedad ilusoria.
Centrada en los años setenta, La mueca que somos se presentó en La Nave Cultural como parte del ciclo que rinde homenaje a esta época. Una adaptación libre del thriller psicoanalítico de Eduardo Pavlovsky que narra la historia de una pareja que ve alterada su existencia por un grupo de artistas, buscadores de la verdad. Serán estos supuestos delincuentes quienes podrán en evidencia la hipocresía de los personajes y los llevarán al límite de sus gestos.

Aunque no habían trabajado antes juntos, Di Carlo y Quiroga logran una simbiosis única en el escenario. Sus miradas y diálogos se complementan con una naturalidad que hace sospechar que hasta el más pequeño bache o equivocación forman parte de un acto premeditado. La dupla, que a lo largo de la obra encarna a cuatro personajes, debe ir regulando constantemente los climas; en qué momento provocar carcajadas y sumir al público en la tensión sabiendo jugar con algunos elementos que tiempo atrás causaron aversión en la turbulenta Argentina.

Canciones de Moris, Arco Iris y Led Zeppelin, entre otras, sirven para alimentar la trama sustentada por el vestuario retro y la escenográfica en donde cada objeto cumple un rol fundamental, en una obra que dará que hablar en los próximos meses. Esta presentación en La Nave Cultural fue una prueba para los actores, un avant premiere de la producción que desean instalar en una sala teatral que no se ate a convenciones y que, sin dudas, será un éxito porque nada moviliza más que el buen teatro que provoca risas y llama a la reflexión.
* José Ingenieros- Las fuerzas morales
